¿Es útil romper la bolsa en el parto?

NACIMIENTOS RESPETADOS

¿Es útil romper la bolsa en el parto?

Ha sido una práctica habitual durante años, pero hoy en día se recomienda recurrir a ella sólo en los casos estrictamente necesarios.

29 de agosto de 2018, 20:57 | Actualizado a

Aunque la rotura artificial de la bolsa amniótica ha formado parte de las rutinas obstétricas en los partos hospitalarios, diversos estudios cuestionan su utilidad real y, además, ponen de manifiesto los riesgos innecesarios para la madre y el bebé que esta intervención genera.

Esta maniobra se ha usado, y se sigue utilizando frecuentemente, casi con la única finalidad de que el parto progrese más rápidamente y dure menos tiempo. Sin embargo, los estudios que han valorado los resultados de este tipo de intervención no han podido constatar esa hipotética menor duración del período expulsivo. En cambio, lo que sí destacan es que cuando la bolsa se rompe artificialmente, el riesgo de que el parto termine en cesárea aumenta un 26%. Por ese motivo, la tendencia actual es no romperla.

Es una ayuda durante el nacimiento

La bolsa de aguas no sólo protege al bebé frente a infecciones y previene el prolapso del cordón, también puede ayudarle durante el parto.
Por una parte, la bolsa tiene el efecto de amortiguar la presión del canal del parto sobre la cabeza del bebé durante las contracciones –si es que en ese momento todavía no se hubiera roto–.

Esto puede ser beneficioso, por ejemplo, si el bebé tiene una circular del cordón umbilical alrededor de su cuello.


Además, seguir dentro de una bolsa de aguas intacta también ofrece al bebé intrauterino una mayor movilidad y libertad, lo que facilita sus movimientos de rotación y ayuda a prevenir malposiciones de cara al período expulsivo.

¿Qué complicaciones trae romperla?

Una de las complicaciones posibles de la rotura artificial de la bolsa, médicamente llamada amniotomía, es el incremento del riesgo de infección neonatal y materna a medida que transcurre el tiempo desde la rotura.

No obstante, en este riesgo también influye el número de tactos que se realiza a la gestante durante el parto.

Como norma general, debemos recordar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja no realizar un tacto vaginal antes de que hayan transcurrido cuatro horas desde el anterior.

Intervenir con cautela

Se debería ser muy prudentes en el caso de las gestantes portadoras del germen estreptococo beta hemolítico en vagina, sobre todo si el bebé es prematuro, ya que el riesgo de colonización e infección neonatal aumenta significativamente conforme pasan las horas que se permanece con la bolsa rota. Otros complicaciones asociadas, aunque menos frecuentes son:

  • Prolapso de cordón. El cordón umbilical sale por la vagina antes que la cabeza del bebé, lo que puede ocurrir si ésta no está encajada cuando se realiza la amniotomía. Es una situación que suele ser grave y que requiere una cesárea de urgencia.
  • Rotura de vasa previa. En este caso, los vasos de la inserción del cordón umbilical están por delante de la presentación del bebé, lo que origina sangrado fetal y una situación muy grave para el niño. La cesárea urgente también es obligada.

Cuándo está indicada

En un parto normal, que haya comenzado de forma espontánea y que evolucione favorablemente, no es necesario realizar intervención alguna, y eso incluye no romper la bolsa de aguas.

La Organización Mundial de la Salud, en su documento Cuidados en el parto normal, afirma que “en el parto normal debe existir una razón válida para interferir con el proceso natural”. Sólo en un porcentaje muy reducido de los casos podría ser necesario realizar alguna intervención que requiriera la rotura de bolsa, por ejemplo:

  • Inducción inevitable del parto. Si está realmente indicada y comenzáramos con oxitocina, sí estaría indicado romper la bolsa de las aguas lo más precozmente posible, pues la respuesta a la oxitocina va a ser más favorable. Ahora bien, no se debe olvidar que la cabeza del bebé tiene que estar encajada previamente para evitar el riesgo de un prolapso de cordón. De todos modos, hay que tener en cuenta que comenzar el parto con una inducción incrementa el riesgo de que termine con una intervención (cesárea, fórceps...), por lo que este procedimiento sólo se debería usar cuando hay un motivo médico que lo justifique.
  • Líquido amniótico oscuro. Si se hace una amnioscopia para valorar la coloración del líquido amniótico y se observa que está teñido –lo que nos puede hacer sospechar de la existencia de meconio– o hay alguna duda, romper la bolsa amniótica será útil. Las aguas teñidas pueden ser una señal de que el bebé está sufriendo.
  • Parto que no progresa adecuadamente. Si el proceso de dilatación se detiene, antes de estimular el parto con oxitocina, habría que romper la bolsa. Si después de una hora continúa sin progresar y no tiene dinámica adecuada, sí estaría indicada la estimulación con oxitocina.
  • Alteraciones en la frecuencia cardíaca. Se rompe la bolsa para poder realizar un pH fetal –toma de muestra de sangre del cuero cabelludo del bebé– y valorar su estado.

La estrategia actual

La bolsa de aguas puede romperse de forma espontánea al inicio del parto, pero muchas mujeres la conservarían intacta durante gran parte del proceso si no se les rompiera artificialmente.

En cualquier caso, si no hay motivos médicos que la indiquen, la rotura precoz por rutina de la bolsa de las aguas debe ser desaconsejada. Así lo recomienda la nueva Estrategia de Atención al Parto Normal.

Etiquetas:  Parto Bebé Hospital Dudas

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