¿Pensando en tu parto?

PARTO RESPETADO

¿Estás pensando en cómo será tu parto?

Te ayudará conocer que algunas intervenciones médicas no son necesarias

Dra. Pilar de la Cueva

30 de julio de 2016, 22:42 | Actualizado a

Quizás te preguntas: ¿Podré tener un parto natural?

El parto fisiológico sin intervenciones parece ser un privilegio para unas pocas. Pero la realidad es que, incluso cuando la madre tiene alguna patología, en la mayoría de los casos también es posible y deseable tener un parto con el mínimo grado de medicalización.

Cada vez más mujeres preguntan si van a poder tener un parto lo más natural posible. Otras, en cambio, creen que es necesario tener un parto con el máximo control y medicalización para que sea lo más seguro posible.

En realidad, existe mucha confusión sobre el verdadero significado de los conceptos parto natural, parto fisiológico, parto de baja intervención o parto de riesgo. A menudo, se afirma que una mujer ha tenido un parto natural simplemente porque su hijo no ha nacido por cesárea; pero si se le han practicado intervenciones como rotura de bolsa, estimulación con oxitocina o episiotomía, en todo caso podríamos hablar de parto vaginal, no de parto natural.

No sin motivo

Debe existir una razón válida para realizar cualquier intervención en un parto normal. De lo contrario, sabemos que todas esas interferencias aumentan el riesgo de sufrir complicaciones y efectos secundarios. Hablamos de prácticas como:

  • romper la bolsa de aguas sin motivo
  • separar a la mujer de su acompañante o impedir que esté todo el tiempo con ella dándole seguridad y afecto
  • inmovilizarla en una postura que no sea la que ella espontáneamente elija
  • ponerle un gotero
  • introducir por su vena oxitocina u otros fármacos para acelerar el parto
  • rasurarla
  • ponerle un enema
  • hacerle tactos vaginales sin pedirle permiso, o hacer más de los necesarios
  • realizar un corte en su vagina (episiotomía)
  • separarla del bebé nada más nacer o en cualquier momento, impedir el primer contacto madre-bebé en intimidad o el inicio espontáneo de la lactancia...

Cuando en un parto que hasta ese momento transcurría de modo fisiológico se realiza alguna de estas intervenciones porque se considera necesaria, no es obligatorio realizar todas las demás.

Cuando una mujer elige la epidural desde el primer momento, o la solicita en el transcurso del parto, no es necesario que, además, se le rompa la bolsa, se la deje sola, se la separe de su bebé o se le pongan fármacos que no necesita.

Con frecuencia se cree que lo natural implica que la mujer no pueda luego pedir anestesia, o que llevarla impide respetar la fisiología no aplicando prácticas perjudiciales. Y no es así.

La división entre parto natural y parto hospitalario, que incluía todo el pack de intervenciones, ya no existe.

Podemos decir, por lo tanto, que todas las mujeres pueden tener un parto natural, mientras no haya una causa concreta que lo impida.


¿Y si mi parto se detiene?

Si el parto se detiene un tiempo largo, teniendo en cuenta que los tiempos establecidos hasta hace poco se han flexibilizado considerablemente, hay medidas que pueden resultar de ayuda: tranquilizar a la mujer, dejarla en intimidad, apagar la luz, cambiar de escenario, darle de beber, dejarla descansar o, simplemente, plantearnos hablar con ella si creemos que está bloqueada por algún miedo o acontecimiento doloroso del pasado.

Las intervenciones que alteran el curso fisiológico del parto, así como el miedo y el estrés emocional, pueden enlentecer el proceso, como han demostrado algunas investigaciones científicas. Así pues, favorecer un ambiente de intimidad, autoconfianza y calma en el parto no es sólo una cuestión de capricho o estética.