El impacto de la cesárea

Salud

El impacto físico y psicológico del parto por cesárea

¿Todavía piensas que es lo mismo que un parto?

Dr. José María Paricio

22 de julio de 2016, 21:37 | Actualizado a

Es posible que llegues a este artículo para informarte de los posibles riesgos o efectos secundarios de una cesárea. Y en ese caso encontrarás lo que cuentan las investigaciones.

Pero si llegaste hasta aquí porque tuviste a tu bebé por una cesárea, nuestra intención es que conozcas -en primer lugar- que puedes contrarrestar dichos efectos gracias a practicar el contacto piel con piel.

Puedes pedir esta beneficiosa práctica antes incluso de que concluya la operación. Para ello, conviene asegurarse de que el hospital elegido lo permite y dejarlo escrito antes en el plan de parto. Pero si no pudiste realizarlo en el hospital, sus beneficios se extienden a cualquier edad y nunca es tarde para empezar.

También os será de gran ayuda la lactancia materna, entre otras razones para lograr que sean tus bacterias beneficiosas las que colonicen al bebé (tal y como ocurre al pasar por el canal del parto), asegurándole así un mejor desarrollo de su sistema inmunológico.

Cuando estamos hablando de riesgo para la vida de la madre o del bebé, los efectos secundarios de esta cirugía mayor son perfectamente asumibles. El problema viene cuando no conocemos estos efectos y la consideramos una manera más de llegar a este mundo.

¿Qué riesgos posibles trae la cesárea?

Cada vez es más evidente que esta práctica no puede considerarse una alternativa al parto, debido al riesgo inmediato que supone tanto para la madre como para el bebé y sus consecuencias a largo plazo.

Secuelas visibles

En comparación con los bebés que nacen vaginalmente es más probable que sufran lesiones por corte en el acto operatorio, enfermedades respiratorias en los primeros días por exceso de líquido pulmonar no reabsorbido correctamente, hipoglucemia (que el nivel de azúcar en sangre esté bajo) e hipotermia (pérdida de temperatura). Al no pasar por el canal del parto, los pulmones se exprimen menos y es más probable que quede líquido acumulado, el cual puede originar problemas respiratorios.

Esta misma transición brusca que vive el bebé de la vida intrauterina a la extrauterina es responsable de que las hormonas que regulan el estrés estén más bajas, al igual que los niveles de azúcar en sangre y la temperatura corporal.

Investigaciones recientes sugieren que nacer por cesárea aumenta el riesgo de sufrir enfermedades inmunológicas (diabetes tipo 1, obesidad, asma, rinitis, eczema y alergias alimentarias), ya que los bebés adquieren naturalmente las bacterias beneficiosas de su madre al atravesar el canal del parto. Pero si nacen por cesárea son colonizados por otro tipo de bacterias menos cooperadoras, que habitan en el medio hospitalario, al ser más tocados por el personal sanitario que por sus madres.

Secuelas invisibles

Pero las consecuencias de esta cirugía no son solo físicas, sino que también causa problemas más sutiles y no menos graves de índole psicológico, muchos de los cuales tienen que ver con la menor carga hormonal que sucede tanto en la madre como en el niño al no desencadenarse el proceso hormonal del parto.

Estas hormonas son necesarias para facilitar la adaptación del bebé a su nuevo entorno, para iniciar el vínculo madre-hijo y para la lactancia.

¿Qué puedes hacer para disminuir este riesgo?

En España se practican alrededor de 45.000 cesáreas innecesarias cada año. Informarte sobre el parto fisiológico y elegir bien el centro, informándote del porcentaje de cesáreas que realizan, puede ayudarte a evitarla.

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