"Marina nació en el agua"

TESTIMONIO

"Marina nació en el agua"

Este es el testimonio de nuestro parto en casa, tras una mala experiencia anterior, en la que no me sentí protagonista de mi cuerpo ni del nacimiento de mi hijo.

4 de enero de 2019, 11:19 | Actualizado a

Ya para mi primer hijo tuve la intención de tener un parto natural, pero ahora pienso que no supe rodearme de las mejores condiciones para que eso ocurriera. Creí que por manifestar mi decisión en mi Plan de Parto ante el hospital, ya todo se daría. Pero no fue así con Pol.

Con Marina, decidí empezar con tiempo a buscar las mejores condiciones para volver a intentarlo. Esta vez empecé buscando una doula y cuando ya la tuve, seguí buscando un equipo de matronas para acompañarme tanto en casa como si teníamos que acabar en el hospital.

A mi pareja le supo también muy mal cómo fueron las cosas con Pol así que esta vez estaba mucho más alineado con mi intención de recibir a nuestra hija de la forma más natural y menos intervenida posible.

Esta vez no corrí hacia el hospital por haber roto aguas, simplemente llamé a mi doula y a las matronas, que se prepararon para venir a verme.

Mi marido se dedicó a inflar la piscina de partos en el comedor y a verificar que el agua caliente llegaba sin problemas. Yo puse la música de Rosa Zaragoza con toda la playlist que me había preparado y me alegraba de estar más cerca de Marina. Pol se quería meter ya en la piscina conmigo pues le habíamos explicado que era para recibir a su hermanita. Y yo no tenía previsto meterme aún pues había leído que era un gran recurso para cuando el parto está más avanzado, pero igualmente me metí para jugar con Pol.

Estando allí dentro las contracciones se intensificaron. Pol me daba masajes en la cara y en los brazos e invitó a su padre a hacer lo mismo. Y yo creo que fue un gran chute de oxitocina natural…

Nos recuerdo a los tres en la piscina de agua agradable, con la música, tranquilos pero felices de la vivencia, con ellos dos centrados en hacerme mimos y yo dejándome…

Cuando llegaron mis tres hadas madrinas la cosa estaba muy avanzada me dijeron.

Yo creí que me esperaban largas horas que ir pasando… Pero al parecer esta segunda vez, Marina debió encontrar el camino más fácil. Y en nada sentí ganas de empujar y sentí su cabecita.

Entiendo perfectamente la expresión “aro de fuego” para ese momento doloroso.

Pero con las palabras de mis comadronas no tuve prisa, la dejé su tiempo y la vi nacer bajo el agua… como una sirenita de pelo oscuro.

Estuvimos dentro de la piscina un tiempo más, con Marina ya en mi pecho, hasta que salió la placenta. No tuvimos prisa en cortar el cordón y le dejamos transferir de nuevo toda su sangre a mi bebé.

Luego salimos y al llegar a la cama me di cuenta de la carita de entusiasmo Pol.

Marina nació en el agua y con su parto yo pude sanar la herida de un terrible parto anterior, en el que me sentí como una niña que no sabe ni puede. Deseo que Pol también haya podido reescribir de alguna forma su experiencia.

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