Entrevistamos a Isabel Fernández del Castillo

ENTREVISTAMOS A ISABEL FERNÁNDEZ DEL CASTILLO

"Medicalizar el parto multiplica el dolor y lo bloquea"

Garantizarle a la mujer un parto respetado es sinónimo de bienestar y de seguridad, tanto para ella como para el recién nacido. Sin embargo, aún hay barreras por salvar.

15 de enero de 2018, 07:00 | Actualizado a

Entrevistamos a la escritora Isabel Fernández del Castillo. Después de realizar una exhaustiva revisión y actualización de la información, se ha publicado una nueva edición de su libro La revolución del nacimiento (Ob Stare), una obra que ha contribuido a cambiar la cultura del parto en los últimos años. Y es que como dice la autora: "Humanizar el nacimiento no es una opción, sino una necesidad urgente".

​Muchas mujeres creen haber tenido un parto natural. ¿Crees que este término se usa con ligereza?

En cierta medida sí, porque muchas personas llaman "natural" al parto vaginal, simplemente porque no ha sido una cesárea. Pero cuando un parto es medicalizado, estimulado con hormonas, con episiotomía..., no es natural, aunque sea vaginal.

Entonces, ¿qué es un parto natural?

Es el que se produce gracias a la fisiología de la mujer. Aún así, el objetivo actual no es que el parto sea natural a toda costa, sino que la asistencia sea respetuosa conforme a la evidencia científica y con la tecnología más adecuada en cada caso (que no se utilizará si no es realmente necesaria). En esas circunstancias, la mayoría de los partos son "naturales".

¿Pensamos en el parto como un proceso fisiológico saludable o sigue predominando la visión patológica necesitada de control?

La obstetricia, como especialidad médica, pone mucho el acento en todo lo que puede ir mal, pero es que además, como medicalizar el parto aumenta los niveles de riesgo y la mayoría de los profesionales solo han tenido la oportunidad de atender/presenciar este tipo de partos, la percepción que se sigue teniendo es de que se trata de algo peligroso. Es un círculo vicioso.

Desde que publicaste la primera edición de tu libro hace 20 años, ¿has notado cambios en la forma en que nacen los niños? ¿Existen más opciones para dar a luz de forma más respetuosa?

Yo creo que hay una mayor conciencia por parte tanto de los profesionales como de las familias, y más opciones donde elegir. Pero todavía queda mucho por hacer...

¿Crees que el objetivo de nuestro sistema sanitario es promover las condiciones que favorecen intervenir solo lo imprescindible?

Ese es el objetivo de la Estrategia de Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad. Algunos hospitales han hecho suyas esas directrices, otros están en el proceso de cambio, y en muchos otros todo sigue igual que antes.

¿Por qué el sistema muestra tanta resistencia a minimizar las intervenciones?

Por muchos factores: falta de formación de los profesionales en este paradigma, la inercia de los protocolos hospitalarios...

Luego está la cuestión del poder: hacer el cambio requiere devolver el protagonismo y la autonomía a la mujer, y aún está muy interioridad la relación profesional-parturienta como desigual y jerárquica.

Y las mujeres, ¿tienen miedo al dolor? ¿Qué lo aumenta?

Este es otro factor, qué duda cabe. Pero demasiadas mujeres no saben que un parto intervenido, estimulado con oxitocina y sujeto a intervenciones (inmovilización, rotura de la bolsa, oxitocina, episiotomía...) duele más que un parto fisiológico. Lo que ocurre es que creen que parir es eso. Solo saben que duele mucho y que la única salvación es la epidural.

¿La demanda de la epidural sería la misma si la mujer pudiera parir en otras circunstancias?

No, seguro que descendería, porque medicalizar el parto multiplica el dolor y bloquea los mecanismos propios del cuerpo de analgesia.

Una atención respetuosa evita provocar un dolor innecesario y cuenta con métodos inocuos y agradables (agua caliente, masajes...) para poder aliviarlo.

¿Qué beneficios tienen tu propia oxitocina frente a la sintética?

Las hormonas que genera el cuerpo producen contracciones más tolerables, se segregan junto con analgésicos encógenos, favorecen el vínculo de la madre con el bebé y la lactancia materna, y sobre todo son más seguras.

Hemos interiorizado que al nacer los bebés se separan de sus madres. ¿Por qué la hora que sigue al nacimiento es tan importante? ¿Cómo les afecta la separación de la unidad mamá-bebé?

La primera hora de vida es crítica, puesto que se establece el vínculo madre-hijo, y el bebé se recupera del estrés del parto e inicia la lactancia por sí mismo. La separación lo somete a un estrés perjudicial para su cerebro, e inhibe a los dos de comportamientos instintivos muy importantes.

Respetar los ritmos y las necesidades de la mujer y del bebé al nacer, ¿es una manera poderosa de revolucionar la sociedad?

Ya lo dijo el Dr. Michel Odent: para cambiar el mundo, antes hay que cambiar la forma de nacer.

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Etiquetas:  Parto Embarazo Dolor Oxitocina