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SALUD Y BEBÉS

Parto con bebé de nalgas: ¿cesárea segura?

Emilio Santos Leal

7 de noviembre de 2016, 12:29 | Actualizado a

En un 3% de los embarazos a término, el bebé permanece de nalgas. Pero la cesárea programada no es la única salida. En muchos casos se puede intentar un parto vaginal.

Has llegado a la semana 35 y te han hecho la ecografía del tercer trimestre. El informe comienza: “Feto en podálica…”. Estás abatida, te habías preparado para un parto vaginal y lo menos intervenido posible, y ahora tu bebé se ha colocado de nalgas. Pero hay tiempo. En la semana 35 el 6% de los bebés están en esta posición. En la 40, el porcentaje baja al 3%. Y hasta el día del parto se pueden dar la vuelta.

Bebé de nalgas: ¿qué factores pueden causar que el bebé nazca en esta posición?

Los bebés de bajo peso o que nacen antes de tiempo tienen más probabilidades de quedarse de nalgas. La forma del útero, la situación de la placenta y la forma de la pelvis también pueden influir. Otro factor que no siempre se tiene en cuenta es la tensión física y emocional de la madre. Como esta circunstancia sí se puede evitar, lo primero que recomiendo a una embarazada cuyo bebé está de nalgas es la baja laboral, y que se relaje y disfrute de las últimas semanas de gestación.

Complicaciones posibles durante un parto así

Con un bebé en esta posición, el parto vaginal implica algunos riesgos. El más temido es el 'atrapamiento' de la cabeza cuando ha nacido el resto del cuerpo. En este caso, el ginecólogo realiza unas maniobras manuales para ayudar al bebé.

Otro riesgo es el prolapso de cordón. Si es un caso de nalgas puras –las piernas extendidas hacia arriba– el prolapso es igual de poco frecuente que en los bebés que están de cabeza. Pero cuando lo primero que se presenta es un pie, o los dos, sí es más frecuente, aunque también menos trascendente: hay más holgura para que el cordón asome pero es menos probable que sea obstruido por la presión del cuerpo del bebé. Estas dos complicaciones ocurren con más frecuencia en entornos de parto muy medicalizado.

Datos médicos y algunas dudas

En el año 2000 se publicó un estudio realizado en hospitales de varios países del mundo para ver si haciendo una cesárea antes de que la mujer se pusiera de parto realmente se evitaban casos de muerte de bebés durante el parto o al poco de nacer. En total participaron 2.088 mujeres que en la semana 37 tenían al bebé de nalgas. La tasa de mortalidad fue del 1,3% en el grupo de parto vaginal y sólo el 0,3% en el grupo de cesárea programada. Desde el año 2000 casi todos los ginecólogos recomiendan como primera opción la cesárea programada.

Sin embargo, conviene poner las cosas en su sitio. No es lo mismo un parto de nalgas en horizontal, con la mujer en condiciones de estrés, con gotero y epidural, que un parto en vertical, en conexión con su cuerpo, en ambiente de calma, y en una situación emocional de poder y de seguridad. Eso sí, si el parto se anuncia largo o complicado, o si no progresa bien, entonces sí: hay que hacer una cesárea sin dilación.

Michel Odent, personalidad científica en el campo de la obstetricia, resume así el protocolo de atención al parto vaginal de nalgas: “Insistimos en la posición en cuclillas para el parto, ya que es la más eficiente, reduce el riesgo de tener que sacar al bebé mecánicamente, y es la manera de minimizar el lapso de tiempo entre la salida del cordón y la cabeza del bebé. Nunca arriesgaría un parto de nalgas con la madre en posición tumbada o semi-reclinada. Por otra parte, si la primera fase del parto es difícil, con contracciones muy dolorosas o ineficaces, pasamos directamente a la cesárea.”

Casos en que un parto de nalgas acaba en cesárea

Un parto de nalgas seguro debe ser atendido en estas condiciones:

  • El comienzo debe ser espontáneo, no provocado. No hay que realizar la maniobra de Hamilton para despegar las membranas.
  • Si la mujer está claramente de parto y éste no progresa adecuadamente, se practicará una cesárea.
  • No se debe realizar una rotura artificial de membranas.
  • Conviene restringir al mínimo las exploraciones vaginales para reducir el riesgo de rotura de membranas antes de que las nalgas estén apoyadas y disminuir así el riesgo de prolapso de cordón.
  • Realizar una exploración vaginal o monitorización adecuada del bebé en cuanto la bolsa se rompa descartará un prolapso de cordón.
  • Aunque hay que animar a la mujer a adoptar la postura que quiera, conviene informarle que en cuclillas o a cuatro patas se favorece la posición correcta del dorso del bebé.
  • Mientras todo vaya bien no se debe realizar episiotomía. Así se favorece la presión del fondo del útero, que contribuye a evitar malposiciones de la cabeza y los brazos, y que el bebé nazca por propulsión y nunca por tracción.

Algunos posibles problemas tras el parto

Ser sometida a una operación no es agradable. La convalecencia de una cirugía mayor no permite cuidar de un recién nacido en las mejores condiciones, especialmente si se tienen otros hijos que cuidar. Desde el punto del vista del bebé, la cesárea predispone a ciertos problemas respiratorios. Establecer correctamente el vínculo y la lactancia es más difícil, entre otras cosas porque los bebés son separados de sus madres con más frecuencia, y las probabilidades de depresión posparto son mayores. Finalmente, si una mujer aspira a tener muchos hijos, haber sufrido una cesárea es un problema. Cuando hay tantos factores en juego, la mujer debe poder tomar parte en la decisión, una vez informada.

Consejos y recomendaciones

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) propone como criterios para realizar un parto vaginal de nalgas: que el peso del bebé estimado por la ecografía sea menor de 4 kg, que el diámetro de la cabeza no supere los 96 mm, que el bebé se presente de nalgas puras o bien de nalgas completas (con las nalgas y los dos pies en el mismo plano) –evitándolo si lo que se presenta, por ejemplo, es un pie–, que la cabeza esté flexionada sobre el pecho, que el bebé no tenga anomalías anatómicas, y que la pelvis de la madre sea adecuada.

Cuando yo trabajaba en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, realizamos un trabajo de investigación retrospectivo. Sobre una base de datos de 25.819 nacimientos atendidos en los años previos, recogimos la información de los 844 que fueron de nalgas. El objetivo era encontrar factores estadísticamente independientes que contribuían a la mortalidad de los bebés. Encontramos: prolapso de cordón, bebés pequeños –son éstos y no los grandes los que favorecen un posible prolapso de cordón o un atrapamiento de cabeza por haber mayor diferencia entre tamaño de cuerpo y de cabeza–, número de partos previos –cuantos más partos peor, posiblemente por la misma causa–, y trastornos médicos de las madres. La vía del parto, vaginal o cesárea, no estaba entre estos factores relevantes. El trabajo fue premiado en el Congreso Nacional de la SEGO celebrado en A Coruña en el año 2004.

Mitos y realidades sobre el parto de nalgas

  • Falta información. Muchos hospitales programan la cesárea en la semana 38, pero no hay estudios sobre el efecto a largo plazo de nacer antes de que los sistemas neurológico y endocrino del bebé den la señal.
  • Tener paciencia. Hacer una cesárea cuando hay contracciones es una manera de asegurar que el estado hormonal de los dos sea parecido al del parto vaginal. Además, el bebé aún puede darse la vuelta.
  • ¿Menos riesgos? Se afirma que realizando una cesárea programada se impide casi por completo el prolapso de cordón (cuando sale fuera del útero). Pero ésta es una circunstancia muy infrecuente.


¿Qué puedo hacer para que mi bebé se dé la vuelta?

A partir de la semana 34 puedes intentar varias cosas:

  • Una postura que puede ayudar es ponerse a cuatro patas y apoyar los codos doblados sobre el suelo, permaneciendo así unos minutos cada día.
  • La moxibustión, una técnica de medicina china que consiste en estimular ciertos puntos con calor, parece ser de utilidad, según demuestra la documentación científica. Recomiendo acudir a un especialista en medicina china para aprender correctamente la técnica, que después puede ser realizada en casa con la ayuda de otra persona.
  • Actividades de relajación y disfrute: sesiones de masaje, nadar, pasear por lugares agradables, practicar yoga o relajación para embarazadas... La baja laboral también te ayudará a evitar el cansancio y el estrés.
  • Otra opción es intentar una maniobra externa para girar al bebé. Suele funcionar en uno de cada tres casos en el primer embarazo, y en dos de cada tres en los siguientes. Debe realizarla un ginecólogo con experiencia.

Etiquetas:  Bebé Salud Cesárea Parto

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