"Transformamos el miedo en alegría"

TESTIMONIO

"Transformamos el miedo en alegría"

A pesar de la placenta previa oclusiva total, pudimos esperar y evitar una cesárea programada.

Montse Cob

30 de septiembre de 2018, 08:43 | Actualizado a

A veces la vida te da sorpresas, no siempre agradables, pero he podido comprobar que lo importante no es sólo lo que te pasa, sino cómo vives las situaciones que te pasan.

Por eso quisiera compartir la intensa experiencia del embarazo y parto de mi hijo Neo.

Comencé a sangrar en la sexta semana. ¡Vaya comienzo! La alegría de un embarazo tan deseado se disipa y aparece el miedo. En la revisión se me pone la etiqueta de “todas las papeletas para Placenta Previa Oclusiva Total”.

Se me categoriza de embarazo de alto riesgo y me recomiendan reposo relativo. Vaticinan un parto prematuro y me hablan de una posible cesárea programada ¡en la semana 19 de gestación!

Cóctel de emociones: del miedo a la tristeza y de la tristeza a la rabia. La noticia nos produce un auténtico shock: 19 son muy pocas semanas, me quedan muchas para el nacimiento de un bebé sano.

Con el apoyo emocional de Liliana Lammers, doula, y de Michel Odent y Enrique Lebrero, obstetras, decido dejar de ir al médico, disfrutar del embarazo y no volver a ver un ginecólogo hasta la semana 35. ¿Para qué?

Tengo que decir que lo que vivimos mi pareja y yo desde la semana 19 hasta la 35 es muy difícil de describir, puesto que nadie salvo nosotros sabíamos lo que pasaba. Pero teníamos muy claro que lo último que necesitábamos era ser el blanco de los miedos de todo nuestro entorno social y familiar.

En la semana 35 me confirman la placenta previa oclusiva total.

Pero no quiero una cesárea programada y nos vamos a la clínica de partos Acuario en el inicio de la semana 36, ya que Enrique me apoya en la decisión de permitir que el parto comience solo. Las palabras de Liliana Lammers fueron un flotador emocional en esos momentos.

El 13 de septiembre comienzo con contracciones. El 14 de septiembre a las siete de la tarde... hemorragia. A las ocho menos diez nace Neo en manos de Enrique y por cesárea. Era la semana 39 y Neo pesó 2.120 g.

Con nuestra decisión conseguimos evitar la separación de nuestro bebé que, seguramente, hubiera ocurrido en cualquier unidad de neonatos convencional. Con el apoyo de todo el equipo de Acuario y el apoyo de Carmela Baeza, Neo no estuvo ni un minuto separado de mí: Método Madre Canguro en todo momento, piel con piel, teta y teta, besos y más besos. La mejor bienvenida posible.

Pero la cesárea duele... y hay días que duele mucho. Todavía estoy trabajando en mi ego. (¿Por qué yo?).

Hoy, con siete meses, está a punto de gatear y es un amor. Bendigo la cesárea necesaria que nos salvó. Pero siento que lo hicimos bien: nos informamos, sopesamos los riesgos y beneficios y tomamos las decisiones que creímos adecuadas. Y transformamos el miedo en alegría. Encuentro cada vez más importante el apoyo emocional de las doulas y el apoyo positivo durante el embarazo... y en la vida.

Para saber más

Montse Cob (Madrid, 1971) es madre de Zamira y Neo, profesora de yoga y doula. La encontrarás en su página web www.montsecob.yoga

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