Entrevista a Montserrat Catalán

ENTREVISTA A MONTSERRAT CATALÁN

"Tuvimos el coraje de crear una casa de nacimientos"

Las mujeres solo necesitan intimidad, respeto y un acompañamiento cálido para poder vivir un parto feliz. Y eso es justamente lo que ofrecen las casas de nacimiento.

Isabel Fernández del Castillo

3 de diciembre de 2017, 07:00 | Actualizado a

Entrevistamos a Montserrat Catalán, ginecóloga y obstetra. Es una de las pioneras del cambio en la atención al parto en nuestro país. Su deseo de devolverle el parto a las mujeres y de ofrecerles a los niños un nacimiento sin violencia la llevó, acompañada de una comadrona, a fundar Migjorn, la primera casa de partos en Cataluña y la segunda de España. Desde entonces, más de 1.ooo bebés han nacido en este lugar, donde se dedica tiempo a cultivar la vida desde la concepción y hasta la adolescencia.

¿Cómo y cuándo surgió la idea de crear la casa de partos Migjorn?

Hace más de 20 años, cuando estaba asistiendo partos en casa en Barcelona con la cooperativa Titània-Tascó. En aquellos tiempos, casi ninguna otra comadrona de la Asociación Nacer en Casa asistía en el domicilio, así que recibíamos solicitudes de cualquier rincón de Cataluña y teníamos que desplazarnos a unas distancias bastante considerables.

Se trataba de una clase de atención muy novedoso. ¿Tuvisteis algún modelo en el que basaros?

Fui a la Clínica Acuario, en Valencia, para vivir la experiencia de cómo llevar adelante una casa de partos y/o nacimientos a la que pudieran acudir las familias, y así poder evitarnos nosotras tener que desplazarnos tanto. Tras tres fructíferos años en Acuario coincidí con Àngels, una comadrona de Barcelona que se animó a formar al equipo necesario para crear Migjorn. De eso hace 15 años.

¿Con qué dificultades os habéis ido encontrando?

Más que dificultades acuden a mi mente recuerdos de grandes satisfacciones, como el día que tuvimos el coraje de tomar la decisión de crear nuestra propia casa de nacimientos. Ha habido dificultades, tiempos difíciles, pero afrontándolos nos crecimos. Al celebrar nuestro 10º aniversario editamos un libro que da la palabra a 190 mujeres, hombres y niños que tomaron la decisión de parir confiando esencialmente en ellas mismas. En “Parir, nacer y crecer”, editado por Icaria Editorial, se recogen todos los momentos vividos en Migjorn.

¿La casa de partos es una opción para todas las mujeres?

Es adecuada en caso de embarazo saludable y sin problemas. En el caso de enfermedad o de complicaciones previsibles durante el parto, lo más adecuado es dar a luz en el hospital. Ese es el criterio que se sigue en todos los países donde hay casas de partos (Alemania, Francia...).

¿Cuál es el perfil de las mujeres y las familias que os buscan?

Nos buscan mujeres y familias que desean que se respete su parto y el nacimiento de sus criaturas; respeto por el ritmo, la compañía, las decisiones... Personas que han tomado las riendas y la responsabilidad de sus procesos vitales, y que quieren vivir con toda la intensidad posible los regalos de la vida. Y dar a luz es posiblemente el mayor de ellos.

¿Y qué encuentran en Migjorn que no encuentran en un hospital o en un parto en casa?

Encuentran espacio, tiempo y un equipo de comadronas dispuesto a darles la atención más personalizada, desde la escucha, la empatía y la profesionalidad.

La plantilla está formada por cinco matronas y una obstetra, tú. ¿Cuál es el papel de cada una?

Hace cinco años que ya no asisto partos; en el equipo hay comadronas fantásticas, que son las realmente necesarias para ofrecer una asistencia feliz y profesional a las mujeres y sus bebés.

¿Qué hacéis si una mujer necesita ser trasladada a un hospital?

Si durante el parto o el posparto una mujer o una criatura necesita ser trasladada a un hospital, se hace con normalidad, a través de la Seguridad Social o de una Mutua, si es lo que la mujer desea.

¿Cómo veis la evolución de la atención al parto en España?

En España se vivió un periodo de progresiva medicalización del parto, especialmente en la década de los 80. En los 90 se generalizó el uso de la anestesia epidural y a partir del año 2000 se inició una etapa en la que usuarias y profesionales van reconociendo que la medicalización ha sobrepasado su función de atender situaciones problemáticas, para pasar a interferir y crear patología en procesos completamente fisiológicos y normales. A partir de ahí, en algunos servicios se va recuperando una asistencia más tranquila, más humana, mientras que en otros hay resistencia al cambio.

¿De qué modo se inició el cambio?

La Asociación Nacer en Casa, El Parto es Nuestro, la Plataforma por los Derechos del Nacimiento han sido vivas iniciativas para devolver el parto a las mujeres y rescatar los nacimientos de la violencia obstétrica.

¿Por qué piensas que no existen más casas de partos?

Quizá porque sostener una iniciativa de este tipo es económicamente muy difícil y profesionalmente muy comprometida.

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