El aspecto de mi bebé recién nacido

DUDAS

El aspecto de mi bebé recién nacido

Las manos cerradas, sus párpados algo hinchados, la piel que se descama... El aspecto frágil del bebé recién nacido sufre una evolución espectacular en pocas semanas.

Anna Maria Obradors

10 de septiembre de 2018, 11:55 | Actualizado a

Un bebé de pocos días tiene un aspecto que cambia a medida que va creciendo y madurando.

Unas uñas largas y violáceas, el pelo fino o el cráneo un poco deformado por su paso por el canal de parto son características que nos llaman la atención. Pero la mayoría son normales y aunque nos sorprendan, no debemos asustarnos.

Cuerpo

Tiene el vientre abombado y sus manos y sus pies se ven pequeños, todo lo contrario que la cabeza, grande en comparación con el resto del cuerpo.


El cráneo del recién nacido tiene unas aberturas recubiertas por membranas −las fontanelas− que permiten el crecimiento del cerebro, muy rápido durante el primer año de vida, más lento después.

La fontanela posterior se cierra alrededor del mes de vida; la anterior, que se encuentra en el centro de la cabeza, puede estar abierta hasta los 18 meses.

Rostro

Puede estar hinchado, sobre todo los ojos, lo que provoca que, a veces, le cueste abrir los párpados. Esta hinchazón desaparece en unos días.

También es posible que tenga alguna pequeña hemorragia en los globos oculares, debido a la compresión del parto, que también desaparece de forma espontánea.

En la nariz puede notarse la presencia de unos puntitos blancos. Es el llamado millium facial: unos pequeños quistes de grasa que se van sin necesidad de hacer nada.

Piel

Su piel es sonrosada, pero sus manos y pies pueden tener un color amoratado debido a la inmadurez y la inestabilidad vascular −también llamada acrocianosis− y se soluciona al calentarlo.

El color de la piel del cuerpo también puede cambiar debido al enfriamiento (cutis marmorata): en este caso en la piel se dibuja una red de color violáceo.

En otras ocasiones, en los primeros días de vida la piel toma un color amarillento. Es la ictericia fisiológica, que se debe a la rotura de glóbulos rojos y a la incapacidad del organismo de eliminar toda la bilirrubina −el pigmento que se produce en el proceso−.

La piel del bebé recién nacido puede tener un vello finísimo llamado lanugo, que desaparecerá a lo largo de las primeras semanas de vida.

Es característica la descamación fisiológica durante los primeros días de vida: la piel se seca y se renueva. La hidratación con productos adecuados es la mejor solución a la descamación, pero también el dejarle la crema natural llamada vérnix caseosa con la que nace.

Peso y talla

Al nacer estos dos indicadores dependen de múltiples factores: genéticos, raciales, edad gestacional...

La pérdida fisiológica de peso es normal en los primeros días de vida, y puede llegar a un 10% del peso de nacimiento, y a los 10 días la mayoría suele haberlo recuperado. Durante los primeros meses el crecimiento es muy rápido: entre el cuarto y el sexto mes de vida un bebé suele duplicar el peso del nacimiento; hacia el año, se triplica.

Postura

Durante los primeros meses irá cambiando: al principio tendrá una postura de recogimiento, como cuando estaba en el claustro materno, que, sobre todo, le dará seguridad.

Poco a poco tendrá una postura más abierta, no sólo del cuerpo, también de manos, brazos y piernas.

Sobre los cuatro meses conseguirá un buen control de la cabeza; después, de forma progresiva, irá adquiriendo el control de la musculatura del tronco.

Alrededor de los siete meses podrá mantener su cuerpo sentado con apoyo, y a los nueve debe poder sentarse de forma estable y segura.