Ayudarlo con los gases

SALUD BEBÉ

Ayudarlo con los gases

En pocos casos la expresión más vale prevenir que curar está mejor empleada. Aliviar a un bebé que tiene molestias abdominales por un acúmulo de gases es más complicado que evitar que trague aire al comer o cuando llora.

Anna Maria Obradors

10 de marzo de 2018, 07:00 | Actualizado a

A pesar de que el organismo puede producir gas por la acción de las bacterias intestinales sobre el alimento ingerido, en la mayoría de las ocasiones el malestar de los bebés se debe al aire que tragan cuando lloran o succionan el chupete o el biberón, incluso con el pecho si están mal posicionados y el agarre es mejorable.

Ayudándolo a expulsar el aire con masajes o propiciando el eructo aliviaremos sus molestias. Pero si se evita el acúmulo de gases y el bebé se queda dormido o relajado no es necesario hacer nada más.

  • Si toma el pecho, observa que se agarre bien. No debe coger solo el pezón, sino gran parte de la areola, de tal forma que, al succionar, fácilmente realice el vacío. Si hace ruidos como si tirara besitos en lugar de los típicos que se hacen al tragar, probablemente esté tomando aire.
  • Anticípate a las muestras de apetito. Nunca hay que esperar a que llore; tragará aire y estará inquieto. Del mismo modo, puedes esperar a cambiarlo después de comer o cuando ya esté algo saciado.

Eliminar la tensión

Si estas medidas no son suficientes para mejorar la situación, habrá que ayudarlo a hacer el eructo.

  • Mantenerlo incorporado encima de nuestro pecho, sobre un hombro, o en nuestro regazo levantándole los bracitos, puede favorecer la expulsión del gas acumulado.
  • Si saca bocanadas a menudo o regurgita, al terminar no lo acuestes enseguida, mantenlo incorporado durante un rato. Si lo acepta, realizad alguna pausa durante la toma.
  • Antes de comer, cuando aún no muestra hambre, hazle un masaje en la barriga en el sentido de las agujas del reloj para que pueda eliminar el gas acumulado. Debemos evitar el masaje activo si está muy molesto o en plena fase de cólico, ya que lo incomodaremos más.
  • Si el acúmulo de gas le provoca gran malestar, cogerlo en brazos y acunarlo hablándole entre susurros puede calmarlo.
  • Coger al bebé boca abajo, con su barriguita reposando en nuestra mano mientras lo acariciamos en el sentido de las agujas del reloj, también puede funcionar.
  • La reflexología podal es una técnica a tener muy en cuenta.

En manos del pediatra

Si a pesar de aplicar todos estos consejos, el bebé no mejora, sigue llorando, sus deposiciones son ácidas y muy espumosas, tiene un sarpullido en la piel o no gana peso, será necesario que consultes al pediatra o la enfermera de pediatría para descartar alguna intolerancia o una alergia, o incluso un reflujo gastroesofágico.

No debe darse ningún producto sin haberlo consultado previamente con algún profesional sanitario.

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