Bronquiolitis en niños: causas, síntomas y tratamiento

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Bronquiolitis en niños: causas, síntomas y tratamiento

Cómo reconocerla y saber actuar.

Josep Maria Cubells

2 de junio de 2018, 07:00 | Actualizado a

Es una inflamación de los bronquios (tubos que conducen el aire dentro de los pulmones) de pequeño tamaño, provocada por una infección generalmente por un virus y que afecta fundamentalmente a los niños/as de 2 a 24 meses de vida.

¿Qué síntomas tiene?

Al principio, la infección da síntomas de tos, fiebre de baja intensidad y rinorrea (secreción nasal acuosa o de mocos).

En el 60% de los casos los síntomas son solo estos y podemos decir que afecta exclusivamente a las vías respiratorias altas (nariz y faringe). Pero en el 40% restante aparecen, en los dos días siguientes al inicio de la enfermedad, tos por accesos y dificultad respiratoria que son signo de afectación de las vías bajas respiratorias (esto es lo que se considera propiamente como Bronquiolitis) a lo que se añadirá fiebre de moderada intensidad.

Habitualmente estos síntomas se acompañan de sibilancias (pitos), aumento de la frecuencia respiratoria, respiración ruidosa, irritabilidad y en unos pocos casos color cianótico (azul) de la piel. El niño come poco o rechaza la comida y vomita después de toser.

¿Tengo que preocuparme?

En la gran mayoría de casos se trata de una enfermedad banal sin complicaciones, aunque como se da en niños muy pequeños que tienen las vías respiratorias aun muy estrechas, puede provocarles dificultad respiratoria intensa y por lo tanto, mucha irritabilidad. Solo unos pocos casos deben ingresarse en el hospital (2%) y de estos, solo unos pocos requieren tratamiento en cuidados intensivos. La mortalidad por bronquiolitis en los países desarrollados es muy baja.

¿Qué puedo hacer yo?

No hay tratamiento específico (que cure la causa que la provoca) de la bronquiolitis. Si tiene fiebre le podemos dar antitérmicos. Pero la fiebre es uno de los mejores mecanismos de defensa del niño y solo debe ser tratada si genera disconfort. Nuestro objetivo debe ser que el malestar generado por la fiebre desaparezca aunque no logremos bajar por completo la fiebre.

Debemos hidratarlo mucho para que la mucosidad sea más fluida y obstruya menos, para evitar que se deshidrate y para disminuir la sequedad de las vías aéreas.

Mantenerlo en una postura semi-incorporada

Debemos controlar la fiebre, vigilar el color de la piel y, solo si tiene dificultad respiratoria, comprobar cuantas veces respira por minuto.

La alimentación debe ser ligera y fraccionada (que coma poco y frecuente) sin forzarle a comer si no tiene apetito. Podemos ducharlo o bañarlo si es necesario, lo cual contribuirá a su confort y a baja la temperatura si tiene fiebre.

Falsos mitos

El frío ambiental no “costipa”. Por ello si tiene fiebre o exceso de calor debemos destaparlo.

¿Por qué pasa?

La mayoría de las bronquiolitis son debidas a una infección por el Virus respiratorio Sincitial (85% de los casos), también por Adenovirus (11%), Metapneumovirus y virus Parainfluenza (de la familia del virus de la gripe).

La infección que provoca la bronquiolitis puede aparecer a lo largo de todo el año, pero la gran mayoría de casos se dan entre Noviembre y Febrero por epidemias que pueden llegar afectar a casi la mitad de los integrantes de una familia y al 30-40% de los asistentes a colectividades como guarderías, escuelas etc.

¿Cuándo ir al médico?

  • Si está enfermo sin signos de gravedad, pasadas las primeras 24 horas desde el inicio de la enfermedad.
  • Los signos de enfermedad que nos obligan a consultar antes con el médico son la tos intensa que incomode al niño/a, sobre todo si no le deja descansar, la dificultad respiratoria con frecuencias respiratorias por encima de 50 respiraciones por minuto, el color azulado de la piel y la irritabilidad intensa.

¿Qué hace el médico?

¿Cómo se hace el diagnóstico?

No acostumbran a ser necesarias las radiografías o los análisis de sangre, que solo se ponen en marcha si el medico sospecha que hay complicaciones. Se acostumbran a hacer análisis del moco nasal para determinar si hay Virus Respiratorio Sincitial o Adenovirus que son los responsables de la mayoría de las Bronquiolitis.

¿Cuál es el tratamiento?

  • Farmacológico: No hay tratamiento etiológico específico que acorte la duración de la enfermedad al hacer desaparecer su causa.
  • Para la tos y la dificultad respiratoria se han ensayado broncodilatadores y corticoides pero no han demostrado suficiente eficacia para ser recomendados de manera general a todos los niños con bronquiolitis. Lo que se acostumbra a hacer es una prueba terapéutica con estos medicamentos y si la respuesta del niño/a no es evidente hacia la mejoría, se suspenden para no dar medicaciones inútiles y evitar efectos secundarios.
  • Se hidrata al paciente con líquidos que aporten agua, azucares y sales minerales.
  • Se intenta controlar la fiebre para aumentar su confort.
  • Se les alimenta poco y con frecuencia para evitar que su estomago este demasiado lleno.

La leche materna es un alimento que cumple las dos funciones de hidratación y de aporte de nutrientes y defensas necesarios en estos momentos de enfermedad

  • La postura ha de ser cómoda y en general respiran mejor en postura semi-incorporada y se favorece el contacto con los padres para tranquilizar al niño.

Si se les ingresa en el hospital (normalmente en una habitación junto a los padres) a todo lo anterior puede añadirse :

  • Se les administra oxigeno para disminuir el esfuerzo que han de hacer para respirar y evitar que se fatiguen.
  • Se les hidrata por vía intravenosa.
  • Se vigila sus constantes vitales con monitores cardiacos y de saturación de hemoglobina.
  • Si se están utilizando broncodilatadores pueden administrarse mediante nebulización con fuente de oxigeno.

¿Cómo evoluciona?

La evolución normal de la bronquiolitis es hacia la curación. Dura 7 días. Los 3-4 primeros días con gran dificultad al respirar por espasmo de las vías respiratorias y los 3 siguientes con gran producción de moco.

La complicación mas frecuente es la Otitis.

¿Cómo se previene?

No hay vacuna o sistema de prevención conocido que sea eficaz.

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