Cómo tratar sus heridas y lesiones

CON CALMA

Cómo tratar sus heridas y lesiones

Todos los niños, tarde o temprano, vuelven del parque o del colegio con un arañazo. La mayoría de las veces son heridas sin importancia, pero aun así es necesario saber cómo actuar. La edad y el tipo de herida tienen mucho que ver.

Ana María Obradors, enfermera

9 de noviembre de 2017, 07:00 | Actualizado a

Las caídas son frecuentes durante la infancia, por lo que pronto seremos capaces de reaccionar ante ellas.

En cuanto son capaces de desplazarse y se dedican de lleno a la experimentación, los niños tienen más riesgo de sufrir algún rasguño o alguna herida. La mayoría no precisará cuidados especiales, pero sí será muy importante limpiar bien la zona afectada para evitar posibles complicaciones, por ejemplo, una infección.

El agua, imprescindible

Al lesionarse la piel se rompe la capa protectora que tiene el organismo para evitar la entrada de gérmenes. Por eso, lavar la herida con agua abundante es la mejor medida, ya que arrastra la suciedad hacia fuera. Si se usa jabón, aún mejor.

Después de limpiarla se puede aplicar un antiséptico periódicamente para que cicatrice bien y evitar el riesgo de infección. Si es necesario, se puede proteger con un apósito, pero cuando el niño esté tranquilo conviene dejar la herida destapada para que no se macere y se seque mejor.

Golpes y contusiones

En muchos casos el niño acaba teniendo una contusión, un tipo de lesión en la que, en principio, no se aprecia ninguna herida externa. El frío puede aliviar el dolor y la inflamación, aunque siempre se tiene que aplicar con protección (una toalla, por ejemplo) para no lesionar o quemar la piel. También pueden resultar especialmente útiles la crema de árnica y la arcilla verde.

Pero si aparece alguna de las situaciones siguientes, hay que acudir a un servicio de urgencias:

  • dificultad para respirar o mantener la conciencia
  • vómitos
  • hemorragia
  • alguna deformidad

Otro caso son las heridas:

Lesiones leves

Son superficiales y suelen afectar a la piel y al tejido graso subcutáneo. Se dividen en tres clases distintas: erosión, herida incisa y herida punzante.

  • La erosión es la típica herida en la que se levanta la piel. En estos casos lavaremos la herida con agua y jabón, dejando caer un buen chorro de agua sobre la herida para que arrastre pequeñas partículas de arena o piedras que hayan podido clavarse. Después aplicaremos un antiséptico o un desinfectante tópico; en niños mayores podemos utilizar la povidona yodada y en niños pequeños, la clorhexidina. Manteniéndola al aire se secará más rápido, pero si el niño se toca la herida o tiene que ir a la escuela, mejor taparla para que no se infecte.
  • Una herida incisa sería una brecha que un niño puede producirse cuando se golpea con la esquina de una mesa o bien un corte con un cuchillo. La cura variará según la extensión y profundidad de la herida. Siempre lavaremos la herida con agua y jabón, y dejaremos que el agua arrastre cualquier elemento que pueda haber quedado en la piel. Si hay hemorragia presionaremos la zona para detener la salida de la sangre. Una vez la herida ya no sangre, será el momento de valorar el tamaño y la profundidad. Si es una herida superficial, bastará con la aplicación de unas tiritas de aproximación de la piel. Si la herida es profunda y más extensa, lo mejor es acudir a un centro sanitario para la aplicación de unos puntos de sutura. Hay un margen de seis horas para poder aplicarlos. Pasado este tiempo, la herida se tendrá que cerrar sola sin su ayuda.
  • La herida punzante se caracteriza por su profundidad y poca amplitud –al clavarnos un clavo o una aguja–, por lo que es difícil de higienizar bien. La podemos lavar con agua y jabón, pero, a la vez, es imprescindible provocar el sangrado de la herida para que la propia sangre arrastre cualquier partícula que haya podido penetrar.

Casos graves

Aunque es fácil de decir y difícil de poner en práctica, mantener la calma es necesario. Es importante permanecer junto al niño y no dejarlo solo, a la vez que avisamos a alguien para que nos ayude o llamamos al 112.

  • Si no ha sufrido un golpe importante en la cabeza o la columna vertebral, podremos ponerlo ladeado.
  • Es importante no darle ningún tipo de alimento o bebida.
  • Si hay hemorragia, es importante intentar detenerla con ropa o con la propia mano mientras esperamos al servicio de emergencias.
  • A la vez, si se trata de una extremidad la pondremos en alto, por encima del corazón, para que la sangre encuentre más resistencia para salir.
  • Si el niño tiene menos de un año, es mejor que lo vea un sanitario.
  • También conviene desplazarse si la herida no deja de sangrar después de diez minutos de compresión, si la ha producido un instrumento oxidado o sucio, si es profunda o está muy abierta y tiene los bordes separados, o si ha sido causada por un animal.
  • Si en unos días se inflama, se pone roja y caliente, supura o aparece fiebre, id al ambulatorio.

Productos adecuados o inadecuados

No todos los antisépticos tienen la misma efectividad, ni todos son apropiados para bebés.

  • Clorhexidina. Es el mejor para recién nacidos, lactantes y niños, ya que no es tóxico. Actúa a partir de los quince minutos de su aplicación y el efecto dura unas seis horas. Es efectivo en sangre y pus.
  • Alcohol de 70º. Actúa rápidamente, pero puede causar picor y dolor.
  • Yodo. Se desaconseja en bebés y lactantes, ya que, por su absorción tópica, puede afectar a la tiroides.
  • Agua oxigenada. Aunque actúa inmediatamente, su efecto es muy corto, por lo que -de ser necesario- no se debe utilizar como antiséptico único.
  • Mercurocromo o mercromina. No hay que usarlo en bebés. En general, no es muy adecuado porque se inactiva ante la presencia de materia orgánica.

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