Cortar el pelo y las uñas del bebé

BEBÉS RESPETADOS

Cortarle el pelo y las uñas

Retocar el peinado de un bebé es una cuestión estética, de gustos personales. En cambio, hay que ir cuidando el largo de sus uñas para que no se arañe sin querer.

Anna Maria Obradors

13 de diciembre de 2017, 07:00 | Actualizado a

Existe gran variedad de opiniones sobre si se debe cortar o no el pelo de los bebés, ya que, según la rumorología, cortar el cabello a un recién nacido puede hacer que crezca fuerte o, por el contrario, que permanezca débil.

Hay bebés que nacen con mucho cabello y otros que nacen con poco, lo que no es indicativo de su aspecto futuro. La calidad y cantidad de pelo del bebé va a depender de la herencia genética que le hayan transmitido sus padres, igual que el color o tamaño de sus ojos, o su estatura. Por este motivo no es necesario cortarlo ni de forma precoz ni de forma retardada. Además, caerá a lo largo de los primeros meses sobre todo el de las zonas de apoyo, como la nuca para ser sustituido por el cabello definitivo.

A cuatro manos

Si el cabello es largo y abundante y el ambiente es muy caluroso, puede ser necesario recortarlo un poco, pero en invierno se deben tener precauciones, ya que los bebés pierden rápidamente calor por la cabeza: si tienen el pelo corto o poca cantidad necesitan un gorrito para salvaguardar su temperatura.

El mejor momento para realizar el corte va a depender del temperamento del bebé y de la destreza de la persona que le vaya a cortar el pelo. Si el bebé es muy activo, será una tarea más fácil si se le corta mientras está dormido. Por otra parte, los restos de cabello pueden molestarle, por lo que sería ideal hacerlo antes del baño para poder retirarlos con el agua. Si el bebé está tranquilo, podemos cortarle el pelo mientras está en el regazo intentando que no se mueva. Lo ideal sería realizar el corte entre dos personas.

Hay que tener precaución de no lesionar la delicada piel del bebé, por lo que las tijeras tienen que ser de puntas redondeadas y evitar acercarlas demasiado al cuero cabelludo, ya que podríamos erosionar la piel.

¿Recortar o limar?

Los bebés tienen las uñas muy blandas y muy pegadas a la piel, por lo que hay que poner especial atención cuando se vayan a cortar. Durante los primeros días de vida, si las uñas no sobresalen del borde del dedo no es necesario cortarlas, con limarlas un poco será suficiente. A veces quedan pequeños trocitos de uña pegados a la piel; nunca debemos tirar de ellos, ya que podríamos lesionar al bebé. Alrededor del mes de vida, la uña habrá crecido, ya no estará tan pegada y podremos cortarla. El mejor momento para hacerlo es después del baño, puesto que entonces están aún más blandas.

Si el bebé está muy inquieto, es una buena idea esperar a que se duerma.

Las tijeras deben ser pequeñas y de punta redondeada. Para evitar cortarle sin querer, podemos presionar la yema hacia atrás, como si quisiéramos despegar la uña del dedo. La forma del corte de la uña de la mano será redondeada y la del pie, recta.

Si accidentalmente le hacemos una pequeña herida en la piel, presionaremos fuerte hasta que deje de sangrar y aplicaremos un antiséptico (clorhexidina, mercromina). Si alrededor del dedo aparece una lesión enrojecida o con una punta blanca, y además es dolorosa, deberemos consultar al pediatra puesto que lo más probable es que sea necesario un antibiótico local.

Habitualmente es suficiente con cortar las uñas de las manos una vez por semana, y las de los pies, una vez cada mes.