El cuidado del cordón

SALUD DEL BEBÉ

El cuidado del cordón

Usar gasas estériles y alcohol para curarlo, y procurar que se mantenga limpio y seco. De este modo, en unos días el ombligo será el único recuerdo que quede de él.

Anna Maria Obradors

1 de mayo de 2018, 07:00 | Actualizado a

El cordón umbilical es el nexo de unión físico entre la madre y el bebé intrauterino. Está formado por dos arterias y una vena, que a lo largo de todo el embarazo aportan al bebé sustancias nutritivas y oxígeno.

Tras el parto, el cordón umbilical se secciona, pinzándolo previamente. Hoy se aconseja esperar a que deje de latir antes de pinzarlo, para que pueda transferir al bebé toda la sangre que aún almacena la placenta.

Cortar el cordón puede esperar

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Posteriormente el cordón se seca y se desprende del abdomen del recién nacido, dejando el ombligo como recuerdo de la unión. Habitualmente, el resto de cordón suele desprenderse entre el tercer y décimo día de vida del bebé, aunque dependiendo de su morfología y de los cuidados aplicados, la caída puede retrasarse.

La cicatrización definitiva suele ser hacia el tercer y quinto día poscaída.

La herida del cordón puede ser una vía de entrada de gérmenes que causen una infección en el recién nacido, por lo que hay que prestar especial atención a su cura diaria.

Extremar la higiene

El cordón umbilical ha de estar limpio y seco. Si la orina o las deposiciones del bebé provocan que esté húmedo y mojado, éste podría ser el origen de una infección, además de ocasionar un retraso en su caída.

Si se demora varias semanas hay que descartar la presencia de una patología asociada, por lo que hay que consultar al pediatra o la enfermera de pediatría

Lo ideal es curar el cordón tres veces al día con alcohol de 70º y gasas estériles de algodón. Hay otros antisépticos aptos, como la clorhexidina, que es más bien de uso hospitalario. Otros son muy inadecuados, como los productos yodados o a base de sulfamidas. El mercurocromo (mercromina) tampoco debe usarse, ya que puede producir una sensibilización de la piel del bebé y causar una erupción.

¿Cómo lo hacemos?

  • Tras lavarnos las manos con agua y jabón y secárnoslas minuciosamente, empapamos una gasa estéril en alcohol y limpiamos toda la parte superior del cordón: siempre empezando por la base del cordón, es decir, desde la inserción hasta la pinza.
  • Con otra gasa estéril empapada en alcohol, limpiamos la parte inferior del cordón levantando la pinza, empezando también desde la inserción. Tenemos que asegurarnos que limpiamos bien la zona de la base, sobre todo la parte posterior, ya que por miedo a levantar la pinza y dañar al bebé, en esta zona suele quedar humedad y restos de suciedad que demoraran la caída y pueden causar infección.
  • La mejor protección es evitar la humedad, por lo que es ideal usar un pañal adaptado para recién nacidos con la forma del ombligo, para que éste quede fuera y no se impregne de orina ni deposiciones. Si no disponemos de ellos, es tan sencillo como doblar el pañal hacia fuera antes de fijarlo. Así evitamos problemas, ya que no ocluimos el cordón.
  • No hay que usar ombligueros, vendas o esparadrapo, ya que comprimen el abdomen, no ayudan a la cicatrización ni evitan hernias.

Si en un cambio de pañal comprobamos que la zona del cordón está muy sucia, podemos bañar o lavar al niño, sin entretenernos y, posteriormente, secando y curando bien la herida.

Por otra parte, si el ombligo sangra, supura o desprende mal olor debemos consultar a la enfermera de pediatría o al pediatra, ya que pueden ser signos de infección. Si el bebé tiene fiebre y muestra decaimiento, la consulta es urgente.

Etiquetas:  Bebé Salud Maternidad Higiene

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