Curiosidades sobre la costra láctea

DUDAS

Curiosidades sobre la costra láctea

La costra láctea consiste en la presencia de escamas amarillentas o blanquecinas en el cuero cabelludo, con posibilidad de que se extienda a otras zonas del cuerpo. Suele aparecer en las primeras semanas de vida y remitir antes de los 3 años.

Ruth García Moreno

1 de junio de 2018, 10:02 | Actualizado a

La costra del lactante o dermatitis seborreica infantil es un proceso inflamatorio de la piel del cuero cabelludo, que consiste en la presencia de escamas amarillentas, marrones o blanquecinas, que se adhieren al cuero cabelludo.

Suele aparecer en las primeras semanas de vida y remitir antes de los 3 años. Es relativamente habitual y se calcula que ocurre en un 10% de los recién nacidos.

El aspecto de la costra es grasiento y, a pesar de su nombre, no tiene nada que ver con la leche ni con la alimentación del niño.

¿Qué síntomas tiene?

Son gruesas escamas de color blanco, marrón o amarillo que aparecen sobre el cuero cabelludo. Algunos niños solo presentan escamas en un área reducida, mientras que otros tienen todo el cuero cabelludo cubierto de escamas.

A veces, la costra láctea puede aparecer en:

  • las cejas
  • pestañas
  • orejas
  • pliegue de la nariz
  • en la parte posterior del cuello
  • en la zona del pañal
  • en las axilas.

Cuando no está en el cuero cabelludo, recibe el nombre de dermatitis seborreica.

No suele producir molestias, aunque en algunas ocasiones, cuando el componente inflamatorio es importante, puede existir picor que se manifiesta con intranquilidad o con lesiones de rascado.

¿Tengo que preocuparme?

La costra láctea no es contagiosa ni un indicador de malos hábitos higiénicos. La mayoría de las veces desaparece por sí misma.

Aunque puede dar la impresión de que la costra láctea resulta incómoda para el niño, por lo general no crea ninguna molestia.

La costra láctea es inofensiva.

¿Por qué pasa?

Se desconoce cuál es la causa exacta de la costra láctea, aunque se considera que puede estar provocada por una producción excesiva de la grasa propia de la piel.

También puede estar causada por un desajuste hormonal de la madre que le llegó a través de la placenta, provocando que las glándulas sebáceas del bebé segreguen un exceso de grasa.

La seborrea suele darse por familias, lo que significa que pueden existir factores hereditarios.

Además, existen ciertos componentes, como las temperaturas extremas, la piel grasa, lociones con alcohol y otras afecciones cutáneas, que pueden incrementar el riesgo de desarrollar costra láctea.

Podría influir un aumento de la población de microorganismos que viven habitualmente en la piel, como las levaduras.

Lo que sí se sabe es que no es un problema alérgico y no se contagia.

¿Qué puedo hacer yo?

En realidad no se necesita hacer nada, pero si resulta molesto, trata de lavarle la cabeza con frecuencia y cepillarle con mucho cuidado usando un cepillo blando o una toalla.

Si las escamas no se desprenden y se resisten al baño, podemos masajear con vaselina el cuero cabelludo (mejor si es vaselina líquida) o aceite natural (almendras, oliva) a poder ser ecológico media hora antes del baño. Se deja que empape durante unos minutos, luego se retiran cuidadosamente las escamas con un cepillo blando y después se lava la cabeza con champú neutro para bebés.

Hay que asegurarse de extraer el aceite durante el aclarado, ya que un exceso empeoraría la costra láctea.

Lo más probable es que no desaparezcan el primer día, pero poco a poco, y ayudados de un cepillo suave la costra remite.

¿Cuándo ir al médico?

En caso de que la costra láctea sea intensa, se propague fuera del cuero cabelludo y se haya infectado. Probablemente recomiende un champú o loción para la seborrea o si el cuero cabelludo está inflamado, una crema con cortisona.

¿Cómo saber que la costra se ha infectado?

Observaremos que se inflama y se ha tornado de un color amarillento y los bordes se han enrojecido.

¿Cómo evoluciona?

La mayoría de las veces aparece en los primeros meses de vida, y por lo general se va sola en alrededor de 6 a 12 meses, aunque en algunos bebés dura mucho más.

Podría darse asociada a sobreinfecciones, por bacterias u hongos, que pueden hacer más llamativo y duradero el cuadro, pero en ese caso es conveniente consultar con el pediatra.

Aunque la dermatitis seborreica infantil se ha asociado a la del adulto no se ha demostrado que puedan tener reacción.

Artículos relacionados