Diminutos peligros

SALUD NIÑOS

Diminutos peligros

Una moneda olvidada, el tapón medio roto de un bolígrafo o una caja de alfileres en una mesita son, cuando un niño pequeño está cerca, un descuido que puede comportar complicaciones.

19 de septiembre de 2018, 12:04 | Actualizado a

Hay medidas de prevención en las que todos los padres pensamos si tenemos un bebé en casa:

  • no dejar monedas
  • joyas
  • tornillos u otros objetos pequeños a su alcance
  • comprar juguetes sin piezas que puedan arrancar
  • o impedir que manipulen aparatos que contengan pilas de botón.

Pero para evitar que los niños ingieran un cuerpo extraño, en su natural y saludable pasión por investigar, existen otras medidas.

  • Una costumbre que permanece, a pesar de sus riesgos, es poner a los bebés medallas, cadenas u horquillas que pueden desprenderse y ser ingeridos enteros o alguna de sus partes. Si se usan, debemos asegurarnos de que no representan ningún peligro.
  • También es importante que no corran con alimentos en la boca.
  • Tampoco se les debe dar comida ni medicinas si están llorando.
  • A los niños menores de cinco años no se les debe ofrecer cacahuetes, pipas y similares, ya que todavía no saben masticar bien.

Situaciones más habituales

Éstos son los peligros más habituales:

En la boca

La ingestión de objetos pequeños como monedas, imperdibles o botones, sin ser muy peligrosa, puede dar lugar a atragantamiento. Otros casos entrañan más peligro, como la ingestión de pilas de botón o de elementos cortantes. En este caso, primero es conveniente tratar de tranquilizar al niño y, después, trasladarlo al centro sanitario más cercano.

En la nariz

Los niños pueden introducirse objetos de pequeño tamaño como perlas o trozos de goma de borrar. Si están localizados en las parte más cercana al exterior de la fosa nasal, se puede tapar con un dedo la fosa opuesta y expulsar aire con fuerza para que la obstruida se libere. Si esto no funciona, o el cuerpo extraño está alojado mucho más adentro, la mejor opción es trasladar el niño al centro sanitario más cercano diciéndole que respire por la boca. Nunca se debe intentar extraer el objeto con unas pinzas.

En los ojos

En la mayoría de los casos el cuerpo extraño introducido en el ojo es un grano de polvo, pequeños insectos o una pestaña. Tras ayudar a calmarse al niño, conviene sentarlo frente a una luz y, con las manos limpias, separarle los párpados pidiéndole que mire en todas direcciones para efectuar un examen completo del ojo.

Para eliminar la partícula que le molesta puede hacerse un lavado con agua o suero fisiológico, pidiendo al niño que incline la cabeza y dirigiendo el chorro al ángulo interno del ojo. También suelen ser de ayuda las propias lágrimas que naturalmente acuden tras una situación así. Si eso no es suficiente, para retirarlo puede utilizarse el borde de un papel mojado. Si las molestias persisten, conviene tapar el ojo con una gasa seca y acudir al centro médico.

En la piel

Los cuerpos extraños suelen ser objetos pequeños y punzantes, como astillas o espinas de una planta. El modo de actuar es:

  1. lavar la zona con agua templada y jabón
  2. atrapar la astilla lo más cerca posible de la piel y extraerla hacia fuera en el mismo ángulo en que se introdujo.
  3. dejar que la zona sangre un poco
  4. lavar de nuevo la zona
  5. y colocar un apósito adhesivo.