¿Gatear es imprescindible?

DUDAS

¿Gatear es imprescindible?

El gateo es una etapa importante en el desarrollo. Y si no ocurre, preguntémonos si hemos permitido la libertad de movimientos necesaria.

Luis Ruiz

27 de mayo de 2018, 11:19 | Actualizado a

El desarrollo neurológico del bebé es una maravilla de la naturaleza que no deberíamos perdernos. El recién nacido pasa de ser un ser totalmente dependiente y frágil, a tener una autonomía completa en muy poco tiempo. Son momentos únicos que no vamos a presenciar nunca más, como ocurre con otros aspectos de la vida.

En todos los documentos médicos de las distintas autonomías se hace referencia al desarrollo mínimo normal de los niños.

  • Así, podemos observar que ya desde el nacimiento ven, pero fijan la mirada al hablarles alrededor del primer mes.
  • Y en el segundo mes sonríen cuando alguien les habla y nos siguen con la mirada.
  • A los tres meses comienzan a decir “ajoo” y se ponen las manos en la boca, explorando.
  • A los cinco cogen objetos y son capaces de girar la cabeza.
  • A los seis meses se pueden dar la vuelta por sí solos mientras están echados en el suelo.
  • A los siete nos volvemos locos de alegría al ver que dicen “pa” o “ma” y ya reconocen su nombre. ¡Cuando se aguantan sentados solos y dicen “papá” o “mamá” es soberbio!
  • Llegamos entonces a los nueve meses, nuestro hijo no gatea y nos empezamos a preocupar: ¿Le ocurrirá algo? ¿Tendrá una madurez mental alterada? ¿Por qué no gatea como los demás niños de su edad?

Fechas orientativas

En primer lugar hay que decir que estas normas sobre el desarrollo neurológico son unas pautas que pueden no cumplirse al 100%. Hay niños que tardan un poco en adquirir según qué habilidades, del mismo modo que hay otros que lo consiguen antes de lo que las guías nos indican.

Es importante observar a nuestros hijos y, si apreciamos cualquier diferencia respecto a lo esperado, lo consultemos con el pediatra para valorar que esté dentro de la normalidad. Así, es normal no gatear aunque en todos los documentos digan que el gateo aparece a los 10 meses. Especialmente si no hemos dejado la libertad de movimientos necesaria para que el gateo ocurra.

Diferencias en el modo

Son muchos los bebés que no gatean, o que gatean de forma poco ortodoxa, es decir, no de la manera “clásica” a cuatro patas. Arrastran el culito, gatean hacia atrás, lo hacen sólo con dos manos y una pierna... La mayoría de los niños suelen hacer algún desplazamiento de uno u otro tipo entre los seis y nueve meses, pero es importante, vuelvo a recalcar, que recordemos que cada niño es diferente: algunos gatearán antes y otros más tarde, y lo siguen haciendo hasta que empiezan a andar, hecho que suele ocurrir alrededor de los 12-13 meses. En general, la etapa del gateo dura unos tres meses.

Moviéndose por el suelo con libertad, el bebé realiza cada vez más acciones: experimenta con su entorno más cercano, se plantea retos y alcanza nuevas metas.

En el suelo, mucho antes

El gateo es una etapa importante en el desarrollo, ya que les permite un desplazamiento autónomo y decidir qué hacen por sí mismos, pero hay muchos niños que aprenden a andar sin haber gateado nunca. Ello no significa que los primeros sean niños más inteligentes, espabilados o ágiles que los demás; y cada uno tiene una evolución diferente. Pero por nuestra parte, como padres, es importante que hayamos permitido que pueda moverse en el suelo, de manera libre, desde los primeros meses de vida.

Para ello es muy conveniente desde el nacimiento le procuremos espacios y tiempos para ese correcto desarrollo psicomotriz y podamos alternar el tiempo de tenerlo en brazos (o en una mochila portabebés ergonómica) con tiempos colocado en el suelo, boca arriba, sobre una mantita, en los que con ropa cómoda pueda balancear sus extremidades y pueda voltearse e iniciar la exploración de su entorno cercano.

Apartar los peligros

Que nuestro hijo gatee puede parecernos divertido, pero hay que tener en cuenta los riesgos. Así, deberíamos eliminar los objetos que supongan un peligro y permanecer cerca de nuestro bebé, observándolo.

Necesitan gatear libremente

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