Cuida su salud con tus bacterías

Gestación

Mamá, tus bacterias son la base de sus defensas

Cuida de ellas desde el embarazo, serán tu gran regalo

Dra. Irina Matveikona

13 de agosto de 2016, 21:36 | Actualizado a

El parto vaginal y dar el pecho garantizan que tu hijo que crezca más fuerte y sano ¡Tus bacterias buenas colonizarán su organismo!

El embarazo es un buen momento para adoptar nuevos hábitos que beneficien tanto a la madre como al bebé, y es que algo tan sencillo como tomar alimentos fermentados (yogur, miso, chucrut) y suplementos probióticos (los que contienen cepas de bacterias buenas vivas) durante los últimos dos meses de la gestación permite preprogramar el micromundo intestinal del niño, o lo que es lo mismo, sus defensas.

Suena imposible, pero según los últimos datos científicos, la microflora intestinal de la mujer (un conjunto de billones de bacterias que residen en su colon) se prepara en la recta final del embarazo para actuar sobre las mucosas intestinales y hacerlas más permeables y porosas.

¿Y cuál es el objetivo de este cambio?

Pues que las bacterias buenas puedan migrar a la vagina y a la mama y allí esperar para colonizar al bebé cuando atraviese el canal del parto o sea alimentado con leche materna.

Quizá dicho así no suene hermoso, pero en realidad es uno de los grandes regalos que la madre le brinda a su hijo, porque esta envoltura bacteriana no solo va a defender y proteger al bebé de las posibles infecciones al inicio de su vida, sino que también lo va a ayudar a crear sus propias defensas y respuestas inmunológicas.

Fortalece su sistema inmune

Los protocolos de atención a las mujeres embarazadas recogen que los ginecólogos deben prescribirles suplementos de vitaminas y ácido fólico para garantizar el desarrollo adecuado del bebé dentro del útero, y de la misma manera también sería bueno que les recomendaran la ingesta de probióticos, sobre todo cuando la madre tiene antecedentes de estreñimiento, diarrea, intestino irritable o enfermedades autoinmunes para mejorar su propio mundo bacteriano antes de traspasárselo al bebé.

Lamentablemente, cuando el recién nacido llega a este mundo mediante cesárea los primeros microorganismos con los que entra en contacto no son los de su madre sino los del entorno hospitalario, más agresivos y resistentes a los detergentes y desinfectantes. Por esta razón no es de extrañar que, tal y como apuntan los datos epidemiológicos, exista una mayor incidencia de infecciones recurrentes, problemas gastrointestinales, alergias y problemas en el desarrollo y las inmunodeficiencias en los niños nacidos por cesárea.

Sin embargo, estos efectos adversos puedes revertirse. Cuando la madre está sana, bien nutrida y puede mantener un periodo mínimo de seis meses de lactancia, el pequeño tiene la oportunidad para poder volver a regular sus defensas y controlar sus “habitantes” internos, porque la combinación de una cesárea con alimentación con leche de fórmula supone más riesgos para la aparición de problemas de salud.

Con la lactancia, la madre sigue traspasando cientos de especies de bacterias al cuerpo de su hijo. Es curioso que esta leche contenga azúcares que el bebé aún no es capaz de digerir ni asimilar, pero tiene su explicación ya que actúan como un potente fertilizante del ecosistema intestinal infantil. Y es que en la naturaleza ¡todo está bien pensado y equilibrado!

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