Me parece que no ve bien de cerca

SALUD INFANTIL

Me parece que no ve bien de cerca

Un niño pequeño que se queja de dolor de cabeza, arruga mucho la frente o tiene picor en los ojos puede ser hipermétrope. Un buen diagnóstico nos dirá si tiene que usar gafas.

Olga Álvarez

4 de marzo de 2018, 09:39 | Actualizado a

La mayor parte de los niños son hipermétropes al nacer. Es la llamada hipermetropía fisiológica, que va disminuyendo a medida que crecen y sus ojos se desarrollan, y desaparece hacia la adolescencia. Si para entonces no se ha corregido por completo, es probable que persista el resto de la vida.

La hipermetropía es un defecto refractivo por el que la imagen se enfoca por detrás de la retina, viéndose borrosa aunque los objetos estén cerca. La causa puede ser un globo ocular corto o, más raramente, que la potencia óptica de la córnea y el cristalino (las lentes naturales del ojo) sea menor de lo necesario.

Existe un componente hereditario, y aunque su aparición se ha asociado a factores como la falta de vitaminas o una mala iluminación, no se ha demostrado.

Signos de alerta

La capacidad de acomodación (enfocar) del ojo de los niños es mayor que la del de los adultos, y suele ser suficiente para compensar una hipermetropía baja, permitiendo ver bien los objetos cercanos. Aun así, tener que realizar ese esfuerzo puede provocar cansancio ocular, incomodidad o cefaleas.

En los menores de ocho años, que aún no han completado su desarrollo ocular, existe el riesgo de que una hipermetropía elevada sin corregir produzca estrabismo o ambliopía (ojo vago), por ello es necesario realizar controles visuales a los niños entre los tres y los ocho años.

Aun así, como no siempre son conscientes de que no ven correctamente los objetos cercanos, debemos estar atentos a otros síntomas:

  • Dolor de cabeza. Suele focalizarse en la frente, no aparece por la mañana, aumenta de intensidad a medida que avanza el día y mejora los fines de semana.
  • Estrabismo en que uno de los ojos se desvía hacia adentro (endotropia). Puede corregirse total o parcialmente compensando con gafas la hipermetropía total del niño.
  • Dolor ocular, ardor, lagrimeo... El niño se frota los ojos, parpadea frecuentemente o arruga la frente.
  • Dificultad para leer y escribir, bajo rendimiento escolar y dificultad de concentración.

Cómo comprobarlo

Además de mirar la agudeza visual, necesitamos saber la graduación que necesita el niño, para lo que utilizamos una técnica llamada esquiascopía. Es el estudio de las sombras que se producen en la retina al proyectar una luz tras haber instilado unas gotas que bloquean la acomodación y dilatan la pupila. Estas sombras son diferentes en miopía, hipermetropía o astigmatismo, permitiéndonos graduar incluso a niños de meses de edad.

Corrección

  • No siempre es necesario corregir la hipermetropía; en algunos casos, solo se compensa una parte.
  • El tratamiento habitual es la corrección óptica con gafas: si la hipermetropía es alta para su edad o si, aunque no sea alta, provoca sintomatología.
  • Según los años y la colaboración del niño podrían utilizarse lentes de contacto para la práctica de deporte cuando existe una diferencia importante de graduación entre ambos ojos o en hipermetropías muy altas (mayores de seis dioptrías).

Artículos relacionados