¿Afectan las pantallas a su salud?

NIÑOS MÁS SANOS

Las pantallas interfieren en la salud de los niños

La multiplicación de dispositivos electrónicos, así como su irrupción sin ningún filtro en la vida de los niños, perjudica su desarrollo, su salud y su creatividad. Es imprescindible gestionar sus usos y los tiempos.

José María Paricio

8 de agosto de 2017, 07:00 | Actualizado a

En los últimos veinte años, el mundo infantil ha ido siendo invadido por un número cada vez mayor de pantallas y dispositivos diversos que han cambiado por completo su vida diaria, la forma en que emplean su tiempo, el tipo de juegos y hasta las relaciones con sus familias y otros niños. Es difícil imaginar el modo de vida actual sin ellos. Los teléfonos móviles, los ordenadores, las tabletas y las videoconsolas forman parte de nuestro paisaje cotidiano, y no es raro ver a niños muy pequeños en sus carritos pendientes de su iPad o de la película en el teléfono móvil de los padres.

Hace más de 30 años que se conocen los efectos que la televisión puede ocasionar en el desarrollo emocional e intelectual de los niños. Textos especializados escritos por pediatras, profesores y psicólogos en revistas especializadas advierten que la televisión es un factor de riesgo para la seguridad psíquica de los niños y que el tiempo dedicado a las pantallas no solo afecta su desarrollo psicológico y su capacidad de aprendizaje, sino que está directamente asociado a diversas enfermedades, como la obesidad infantil y la diabetes tipo 2, elevando el riesgo de padecer posteriormente en la edad adulta enfermedades cardiovasculares, hipertensión e infartos. Estamos pues ante un nuevo tipo de sedentarismo, el tecnológico.

Efectos de las pantallas

Para expresar la suma de horas que una persona, en nuestro caso en edad infantil, pasa delante de una pantalla (televisión, ordenador, teléfono inteligente, tableta, consola, etc.) hablamos genéricamente de los tiempos de pantalla. Los efectos son amplios y diversos.

  • Más riesgos para la salud. A más horas de pantallas, mayor es el riesgo de sobrepeso y obesidad infantil. Este riesgo viene dado por varios motivos: por una parte, por la falta de ejercicio que implica el estar sentado largas horas, algo impropio de la etapa infantil; también por la publicidad de alimentos a que se ven expuestos los niños que ven la televisión. Porque según demuestran los estudios, cuando se come viendo la televisión, la ingesta total aumenta. Las investigaciones también han revelado que, delante del televisor, los niños demandan a sus padres y consumen más comida rápida o basura y más bebidas azucaradas que cuando comen sin tele, elevando el riesgo de obesidad y otros problemas metabólicos relacionados con ella.
  • Pasividad. La utilización de estos aparatos fomenta la pasividad en los niños, reduciendo su actividad física e impidiendo el desarrollo de la portentosa capacidad imaginativa de la infancia. Asimismo, quita tiempo para interactuar con otras personas, y en especial para algo tan importante como es el juego, esencial para el desarrollo de la inteligencia, el aprendizaje y las habilidades sociales.
  • Hiperactividad. Como efecto rebote, el exceso de estimulación que el niño recibe a través de los programas, al no encontrar una salida a través del ejercicio físico, contribuye a aumentar los problemas de nerviosismo y necesidad de movimiento.
  • Problemas de sueño. Está demostrado que muchas horas de pantalla provoca problemas durante la noche, como pesadillas y despertares nocturnos, especialmente cuando la televisión y las consolas están en la habitación de los niños.
  • Lenguaje y lectura. Las pantallas compiten directamente con la conversación y la lectura, lo que dificulta la adquisición del lenguaje y la comprensión de los textos, empeorando el rendimiento escolar a largo plazo. Esto es especialmente relevante cuando la televisión encendida preside las comidas familiares, sustituyendo la conversación y la interacción con la familia.
  • Agresividad. Hay estudios que demuestran que la violencia y agresividad de muchos programas de televisión y juegos de consolas se asocian a comportamientos antisociales y agresivos.

Todo esto es más grave en el caso de niños muy pequeños. Los primeros años, el pensamiento de los niños es simbólico y no distinguen claramente la realidad de la ficción, y pueden creer que las imágenes que están viendo en la pantalla son reales y vivir con verdadera angustia situaciones aparentemente inocentes a ojos de

¿Cuánta tele ven los niños?

Hoy en día, en nuestro medio, los niños pasan más tiempo delante de las pantallas que con su familia y maestros, siendo en muchos casos la televisión utilizada como niñera para mantener a los niños entretenidos. En España, los niños entre cuatro y doce años ocupan unas dos horas y media al día solo en ver la tele, muy por encima de los alemanes (una hora y media) y solo superados por los italianos (tres horas al día frente a la tele). Y otro dato preocupante: hay un televisor en una de cada tres habitaciones de niños menores de tres años.

Hay profesionales que creen que hay cosas buenas en la televisión, que, bien empleadas, son útiles y que los problemas de contenidos pueden ser solventados si los padres controlan el tiempo de visionado y los programas.

Pero yo, sinceramente, creo que con la vida que llevamos hoy en día, con madres y padres agotados después de largas horas de trabajo, eso es muy difícil. Creo, además, que el contenido es bastante incontrolable, y es necesario tener conocimientos de psicología para realmente valorar qué implicaciones pueden tener los programas o la publicidad que llevan incorporada.

Los códigos éticos

Los poderes públicos, al menos en nuestro país, no nos ayudan tampoco demasiado, lo que obliga a los padres a ejercer de filtro de una forma activa. En España se han firmado acuerdos que intentan proteger a los menores de la influencia nociva de la televisión, como el Código ético en 1993 y el Código de autorregulación de 2004, pero estas normas son vulneradas de manera sistemática por las cadenas de televisión sin que exista ningún mecanismo para que se cumplan.

Reflexiones y decisiones

Según los expertos en la materia, estamos ante unos medios que, si bien son entretenidos, no mejoran en absoluto ni el aprendizaje ni las capacidades de desarrollo de los bebés y de los niños.

Y que coartan su imaginación y su capacidad de juego, además de limitar su tiempo libre.

Se impone reflexionar sobre esto y tomar decisiones prudentes y sensatas. Quizá estas decisiones tengan que pasar por retrasar la edad de inicio, limitar los tiempos de pantalla, no encender el televisor a las horas de las comidas, sacarlo de la cocina, donde a menudo comen los bebés y niños pequeños, declarar los dormitorios infantiles libres de pantallas y dar ejemplo a nuestros hijos cuando estamos con ellos, “desenganchándonos” de nuestros variados dispositivos, mirándolos y hablando con ellos.

Se impone también repensar cómo pasamos el tiempo libre y los fines de semana: salir más al campo, acudir al parque, invitar a amigos o a los primos a jugar a casa sin pantallas de por medio... En suma, ofrecer a los niños la posibilidad de que disfruten de su niñez de forma real y no virtual. Es necesario también reflexionar sobre la creencia de que es necesario tener siempre a los niños “entretenidos” para que no molesten o no se aburran. Según los expertos, no tener “nada que hacer” es importante. Sin ello, no hay iniciativa de juego, no hay creatividad. Démosles, pues, tiempo y espacio para ser niños.

Medidas preventivas y consejos

Las autoridades sanitarias de algunos países han emitido recomendaciones y tomado medidas.

Los departamentos de Salud de Estados Unidos, Canadá o Australia han declarado como prioritario para mejorar la salud de los niños el disminuir su “tiempo de pantalla”. Y se han marcado como objetivos aumentar la proporción de niños de 0 a 2 años que no vean televisión en días laborables, y aumentar la proporción de niños y adolescentes de 2 a 18 años que no empleen más de 2 horas al día entre televisión, vídeos o videojuegos, sea cual sea el soporte.

La Sociedad Canadiense de Pediatría aconseja a los padres que los niños no tengan ordenador, televisión, consolas u otros dispositivos en su habitación.

En Francia está prohibida la retransmisión de programas de tele dirigidos a niños menores de 3 años, ni siquiera los que pretenden ser de tipo educativo.

Especialistas británicos aconsejan los siguientes tiempos máximos de pantalla diarios:

  • De 0 a 3 años: 0 horas, nada
  • De 3 a 7 años: Media hora
  • De 7 a 12 años: Una hora
  • De 12 a 15 años: Hora y media
  • Más de 15 años: Dos horas

Dada la reciente irrupción en el mercado de las tabletas para niños, o incluso para bebés, de momento no hay estudios que valoren su impacto. Sin embargo, pueden aplicarse las mismas recomendaciones, ya que al fin y al cabo se trata de “pantallas”.

Qué dicen los estudios

  • Una revisión de la evidencia científica realizada por el Dr. Aric Sigman, de Inglaterra, y publicada en el Archives of Disease of Childhood concluye que el exceso de pantallas puede estar afectando al desarrollo cerebral y cognitivo de los niños y causar problemas físicos a largo plazo.
  • Un estudio publicado en el Journal of Social Cognitive and Affective Neuroscience demostró que la exposición repetida de niños y adolescentes a escenas de violencia va disminuyendo la reacción de las regiones cerebrales implicadas, es decir, los va volviendo insensibles a ella. Fue particularmente acusado en los niños ya muy expuestos a ese tipo de estímulos.
  • Según otro estudio realizado por la Dra. Nina Glass, del Centro Médico Lagone (Universidad de Nueva York), los niños que caminan por la calle pendientes de su dispositivo electrónico tienen el doble de accidentes de tráfico.

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