El papel de los lácteos

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El papel de los lácteos

Tanto si toma pecho como si no, la leche es el alimento más importante durante el primer año.

Julio Basulto

14 de mayo de 2018, 14:03 | Actualizado a

Las autoridades científicas en lactancia materna afirman que no existe razón para que un niño que toma pecho a demanda tome otra clase de lácteos. Pero eso nos lleva a varias preguntas: ¿Hemos de “impedir” que tome leche de vaca o derivados? ¿Y si toma poca leche materna? ¿Y los bebés que no toman pecho? ¿Pueden tomar otros lácteos?

Cuando mama a demanda

Si un bebé mama a demanda, ¿cometemos un crimen si le ofrecemos leche de vaca? Pues depende. Si se la ofrecemos sin tratar la que tomamos los adultos puede que sí estemos poniendo al niño en riesgo. La proteína de la leche sin tratar puede provocar pérdidas ocultas de sangre gastointestinal en bebés menores de un año. Se trata de una condición que va mejorando y que desaparece sobre los 12 meses.

¿Y si se la damos de fórmula? También depende. Si le ofrecemos un poco, seguramente no pasará nada. Si le ofrecemos bastante, el bebé quedará saciado y dejará de mamar, no estimulará la producción de leche y empezará un círculo vicioso que puede acabar con el fin de la lactancia.

Si mama poco o nada

Por varios motivos, muchos bebés maman poco a partir del 7º mes. Muy probablemente ya tomen otros alimentos. Pero la leche, materna o de fórmula, debe aportar la mayoría de las calorías de la dieta de los menores de un año. Así que, en este caso, el bebé debería tomar leche de fórmula. Y lo mismo para los bebés no amamantados. Insisto en lo dicho anteriormente: la leche de vaca que tomamos los adultos es mejor posponerla hasta el año.

¿Qué leche de fórmula?

La leche de fórmula que se aconseja que tomen los bebés en el período de alimentación complementaria, en el caso de que no reciban suficiente leche materna, es la llamada leche de continuación. Así lo afirmó nuestra Comisión Europea en 2003. Hemos de fijarnos en que su contenido en proteínas sea inferior a 3 g por cada 100 kcal, ya que eso es lo que estableció la Comisión. Un análisis independiente realizado en 2003 mostró que el contenido en proteínas de las leches de continuación españolas varía entre 2,25 g/100 kcal y 4,5 g/100 kcal.

¿En qué cantidad?

Pues ni mucha ni poca. Si le damos mucha leche de fórmula, puede que, tal y como indica la Organización Mundial de la Salud, no muestre interés por probar nuevos alimentos. Exponiendo al bebé a nuevos sabores y texturas promovemos el desarrollo de sus habilidades relacionadas con la ingesta. Si le damos poca, recibirá pocas calorías y eso podría comprometer su desarrollo. En todo caso, se aconseja a los bebés no amamantados que tomen, a partir de los seis meses, entre 280 y 500 ml de leche de continuación.

¿Y los yogures?

Para ofrecerle yogures y quesos es mejor esperar al año, aunque si toma una pequeña cantidad es muy probable que no pase nada. Existen en el mercado lácteos con fermentos lácticos (los llamados “probióticos”) elaborados con leches de continuación que sí pueden formar parte de los alimentos complementarios que toma. Sólo hemos de recordar que no deben desplazar a la leche materna o de fórmula, ya que su contenido en proteínas es ligeramente superior al recomendado por la Comisión Europea para las leches de continuación.