¿Por qué tose tanto?

CLAVES

¿Por qué tose tanto?

Irritante y molesta, sobre todo para el que la sufre, muchas veces es necesaria para eliminar sustancias que bloquean las vías respiratorias.

Luis Ruiz

16 de diciembre de 2017, 22:53 | Actualizado a

Las estadísticas nos dicen que los adultos pasamos entre dos y tres resfriados al año. Y los niños, al tener su sistema inmunológico en desarrollo, bastantes más. La mayoría de las veces, los mocos y la congestión van acompañados por la tos, que, de este modo, se convierte en una molestia habitual en invierno. Pero aunque genera muchas angustias, pérdidas de sueño y visitas reiteradas al médico, no hay que perder de vista que la tos es un síntoma y no una enfermedad.

Es un mecanismo de defensa que intenta eliminar sustancias que hay en las mucosas respiratorias.

La tos es un acto reflejo: la cavidad torácica se contrae, la presión del aire aumenta y la glotis se abre bruscamente, produciendo un movimiento rápido del aire en las vías respiratorias que arrastra las partículas y la mucosidad, y un ruido caraterístico. Como todo acto reflejo, necesita unos sensores que produzcan un estímulo que llegue al cerebro. Éste, a su vez, produce estímulos nerviosos que provocan los movimientos de contracción de los músculos de las costillas, el diafragma y los abdominales. Los estímulos que producen la actividad del centro de la tos son de cuatro tipos:

  • Inflamatorio: La inflamación y edema de las vías respiratorias pueden darse por tóxicos (tabaco), virus (catarros de vías altas, laringitis), virus y bacterias (bronquitis, otitis), bacterias (neumonías)...
  • Mecánico: Atragantamiento por comida, objeto aspirado, cuerpo extraño en las vías respiratorias...
  • Paso de sustancias químicas: Aspiración de reflujo gastroesofágico.
  • Térmico: El aire frío respirado bruscamente por la boca.

Las características de la tos tipo, frecuencia, tiempo de aparición, momento de más intensidad nos orientan para hacer un diagnóstico. Otras características de la tos y de los signos que la acompañan también son importantes para el pediatra: ¿Hay dificultad respiratoria? ¿Hay color azulado de los labios y de los extremos de los dedos? ¿El niño tiene o ha tenido un catarro en las últimas horas?

En los niños la causa más frecuente de tos es la inflamación de las vías altas provocada por los catarros que en gran número le afectan cuando empieza en el colegio o la guardería. La mayoría son de origen vírico y provocan una inflamación de las mucosas de las vías respiratorias altas, que responden con producción de moco y con tos para expulsarlo.

Buscando un diagnóstico

Las características de la tos nos permiten orientarnos hacia un tipo u otro de causa. La tos seca se asocia generalmente a procesos irritativos de las vías respiratorias, mientras que la tos productiva puede responder a la existencia de moco que nos indica un proceso más avanzado.

Otra tos muy típica es la de la laringitis estridulosa. Se la denomina tos perruna y es ronca y ruidosa. Cuando aparece de madrugada crea mucha alarma en los padres, ya que puede ir acompañada de ruidos al inspirar y hacer pensar en una insuficiencia respiratoria, lo que ocurre muy raramente.

La tos diurna con sensación de goteo de mocos posnasal y sin mejoría tras dos semanas de catarro nos puede hacer pensar en una sinusitis. En otros niños la tos muestra una hiperreactividad bronquial, lo que nos indica que ha sido desencadenada por frío, llanto o aspiración de humos e irritantes. Puede aparecer de forma estacional.

¿Repentina o persistente?

La tos de aparición brusca y sin alteraciones previas de otro tipo nos tiene que hacer pensar en alguna forma de atragantamiento por objetos inhalados, por alimentos o por cualquier causa que produzca una obstrucción rápida de las vías aéreas.

Si ese acceso de tos es perseverante y, además, va acompañado por una dificultad respiratoria, hay que pensar en la posibilidad de que haya pasado algún cuerpo extraño a las vías respiratorias.

La tos persistente continuada sin otra alteración puede deberse a diferentes procesos, algunos relacionados con enfermedades crónicas o infecciosas importantes. Sin embargo, la más frecuente de todas es la tos perseverante de las niñas y niños pequeños que respiran con dificultad por la nariz. Al tenerla obstruida, respiran con la boca abierta, sobre todo por las noches, la faringe y la tráquea se resecan, y la tos aparece cuando llevan unas dos o tres horas durmiendo.

Síntomas añadidos

Cuando un niño tiene tos es frecuente que también tenga fiebre, sobre todo si el causante es un proceso vírico. Una vez más, hay que recordar que la fiebre es un mecanismo de defensa del organismo. Siempre que tos y fiebre coinciden, los pediatras pensamos en descartar que no se esté produciendo un proceso infeccioso en el pulmón.

En algunas ocasiones, cuando la tos es irritativa y con mocos, el niño puede tener vómitos. Su origen está en la misma irritación nerviosa a nivel cerebral, pero también en la presencia de los mocos en las vías respiratorias altas la porción posterior de la boca puede tener mucosidad durante los catarros y en el mismo mecanismo de la tos: al forzar la musculatura abdominal para toser, el niño no sabe o simplemente no puede controlar la salida de alimentos del estómago.

Aún más intensa

La tos que aparece al realizar un ejercicio físico puede indicar la existencia de un proceso irritativo inflamatorio que está dificultando una respiración adecuada, lo que ocurre con los catarros pero también cuando hay algún tipo de predisposición alérgica.

Si la tos aparece acompañada o no de estornudos en un determinado ambiente, podría indicar la existencia de un proceso alérgico a alguna sustancia presente en el aire: polen, ácaros del polvo, productos químicos, hongos, etc.

¿Es una alergia?

BEBÉS Y NIÑOS MÁS SANOS

¿Es una alergia?

Por otra parte, en recién nacidos y lactantes pequeños, la aparición de tos en el momento de comer nos puede hacer pensar en la existencia de reflujo gastroesofágico. Finalmente, si la tos es insistente durante el día pero desaparece durante la noche, es bastante probable que se trate de una tos nerviosa o psicógena.


Cómo hacerle frente

  • Media cebolla o elevar un poco el colchón donde se apoya la cabeza son remedios que pueden ayudar; si la tos persiste, id al médico.
  • Respirar aire fresco puede mejorar las toses más secas y ruidosas (como la de la laringitis estridulosa) al disminuir la inflamación.
  • Tomar agua con miel y limón o alguna otra sustancia que suavice la garganta alivia las crisis de tos irritativa.

NO

  • Cualquier tratamiento farmacológico tiene que estar indicado por el médico tras realizar una exploración. Autorrecetarse es nocivo.
  • Acostar a un niño resfriado sin despejar su nariz le hará respirar con la boca abierta, se le resecarán la faringe y la tráquea, y toserá.
  • Abusar de los tratamientos sintomáticos que se anuncian en los medios no es conveniente. Sería mejor tener un diagnóstico previo.


Casos muy resistentes

El resfriado común es la causa del 75% de los casos con tos: cuando el niño se recupera, acaba desvaneciéndose. Otras veces, sin embargo, sigue presente. Las causas se clasifican en tres grupos:

  1. Muy comunes: Infecciones virales de las vías respiratorias altas e hiper-reactividad de las vías respiratorias.
  2. Comunes: Rinitis alérgica, sinusitis, infecciones por micoplasma, clamidea o pertusis; tuberculosis, reflujo, irritativa, psicógena.
  3. Raras: Cuerpo extraño, enfermedades con aumento de mocos espesos (fibrosis quística, páncreas), inmunodeficiencias.


Cuándo acudir a urgencias

Como sudece en otras ocasiones, es importante valorar bien la necesidad de salir en medio de la noche a buscar un médico de guardia.

  • La tos que lleva mucho tiempo produciéndose no precisa ser valorada en urgencias pediátricas o de forma urgente. Si es una tos persistente podría necesitar un estudio más profundo que en urgencias no van a poder realizar. En este caso conviene consultar al pediatra, que, de ser necesario, derivará el caso al especialista.
  • En cambio, hay algunas circunstancias en las que sí está indicado acudir de inmediato a urgencias: si al mismo tiempo el niño respira muy rápidamente, si existe una dificultad respiratoria, si el niño hace un ruido muy fuerte al inspirar o al espirar, o si se produce una tos espástica con seis-ocho accesos de tos y gallo inspiratorio (un ruido al inspirar típico al final de cada acceso de tos).

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