La primera fruta del bebé

BEBÉS FELICES

La primera fruta del bebé

El alimento más importante hasta el año es la leche. Pero a partir de los seis meses, puede empezar a probar otros alimentos, en este caso, la fruta.

Julio Basulto

27 de junio de 2018, 10:45 | Actualizado a

Tanto oímos hablar de la importancia de tomar fruta y hortalizas que conseguir que les gusten a nuestros hijos es casi un reto. Las preguntas más habituales son cuándo deben empezar a tomarlas, qué piezas son las más indicadas y cómo se las podemos ofrecer.

En poca cantidad

La mayor parte de las calorías de la alimentación de un bebé han de provenir de la leche materna o, en su defecto, de la leche artificial. La fruta tiene pocas calorías, así que darle demasiada cantidad podría retrasar su crecimiento. Pero ofrecer a esta edad pequeñas cantidades de la fruta que solemos comer en casa, sin obligar, es positivo.

¿Qué le aportan?

  • Variedad de texturas y olores.

La fruta brinda una serie de estímulos (color, aroma, sabor, temperatura, peso...) que contribuyen a educar sus papilas gustativas a una necesaria diversidad.

  • Pequeñas dosis de nutrientes.

Pese a que en esta etapa su papeles el de contribuir a diversificar sus sentidos, la fruta aporta al bebé pequeñas cantidades de nutrientes como el agua, la fibra o vitaminas.
La C, por ejemplo, le ayuda a aprovechar el hierro e los alimentos, pudiendo multiplicar su absorción hasta por cuatro.

  • Unas costumbres saludables.

Empezar a habituarse a tomar fruta aumentará las posibilidades de que la acepte en el futuro. Y tomar fruta es bueno para la salud. Varios estudios han relacionado la introducción de la fruta a partir de los seis meses con su aceptación posterior. En un interesante seguimiento de 70 niños durante ocho años, publicado en la revista científica estadounidense Journal of Nutrition Education and Behavior, se observó que a mayor variedad y cantidad de frutas ingeridas por un grupo de bebés de los seis a los doce meses, mayor era la variedad y la cantidad de frutas que tomaban en edad escolar.

El mejor momento

Puede empezar a tomarlas a partir del último día del sexto mes, es decir, cuando comienza la alimentación complementaria. No importa la hora del día, pero sí el cómo.

  • Primero, se le debe dar el pecho (o en su defecto, la leche artificial), y a continuación ofrecerle una pequeña cantidad de fruta.
  • El orden no importa. ¿Primero se introduce la fruta, luego las hortalizas, más tarde la carne, el huevo etc.? Lo cierto es que los consensos internacionales indican que el orden de introducción de los sólidos en bebés no es importante.
  • Tras introducir un nuevo alimento en su dieta, hay que esperar unos días para introducir otro, tal y como sugiere el Comité de Nutrición de la Academia Americana de pediatría. Así podremos detectar el alimento responsable en caso de que existiese una reacción alérgica. Siguiendo la misma lógica, no conviene introducir varias frutas de una vez. Es decir, la típica papilla de cuatro frutas -que no recoge ningún documento serio de alimentación infantil- consistente en triturar manzana, plátano y pera con zumo de naranja, sólo tiene sentido, si es que lo tiene, una vez se ha podido comprobar que el bebé las tolera por separado.
  • Proponer sí, nunca imponer. Obligar o forzar no sólo creará aversiones y resistencias, sino que es una crueldad innecesaria.

Un buen principio

  • Se le deben dar pequeñas cantidades y siempre después de la leche.
  • Los niños prefieren las frutas con más densidad energética como la manzana, el plátano o la uva, tal y como se desprende de un estudio publicado en la revista científica Appetite.
  • Si el bebé no la quiere, nos la podemos comer nosotros en su presencia y ofrecerle otra cosa.

Trucos para que le guste

  • Si la madre come fruta, el bebé también. Una reciente investigación publicada en la revista norteamericana Pediatrics concluye que los bebés cuyas madres toman fruta durante la lactancia tendrán menos resistencia a probarla.
  • Dejar que el niño manipule la fruta. Los bebés necesitan explorarlo todo con sus manos, incluso lo que se tienen que comer.
  • Predicar con el ejemplo. Los padres que toman frutas y hortalizas habitualmente tienen hijos a los que les gusta este mismo grupo de alimentos.


Errores frecuentes

  • Se toman demasiados zumos. La Academia Americana de Pediatría aconseja no sobrepasar el medio vaso al día. Beber muchos zumos, aunque sean caseros, aumenta el riesgo de que el bebé tenga diarreas, o sobrepeso en la edad adulta. La causa es la rápida entrada de los azúcares en el intestino y en la sangre.
  • Habitualmente se sobredimensiona el valor de las frutas y hortalizas en la dieta del bebé.

El alimento más importante hasta el año es la leche materna (o la artificial, en su caso).


Consejos para no desesperar

  • No desistir en el intento. Se trata de ofrecer al bebé una fruta sin obligarle a probarla y, si la rechaza, volver a intentarlo pasados unos días.
  • Conviene tener en cuenta que las frutas y hortalizas comparten propiedades nutricionales. Es decir, si el bebé no toma alimentos de un grupo pero sí del otro, ya está bien.
  • Tomárselo con mucha calma. No es necesario que un niño esté probando frutas constantemente. ¡Que levante la mano quien jure haber probado todas las frutas de la tierra!

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