Qué hacer ante un golpe en su cabeza

NIÑOS SANOS

Qué hacer ante un golpe en su cabeza

Los golpes en la cabeza son situaciones en muchas ocasiones prevenibles que cuando se producen generan mucha ansiedad y preocupación en los padres ante el temor a la lesion que se pueda producir en el cerebro. La mayoría son benignos y el mecanismo de producción, la intensidad del golpe y el estado del niño nos permiten hacer un adecuado diagnóstico y actuar en consecuencia.

Fernando Panzino

5 de marzo de 2018, 15:30 | Actualizado a

El golpe en la cabeza es la forma vulgar que los médicos trasforman en Traumatismo craneal (TC) o Traumatismo craneoencefálico (TCE).

Generalmente llamamos traumatismo craneal a la lesión producida por un golpe en la cabeza. Si la lesión afecta a alguna de las estructuras que protegen el cerebro, es decir, al cuero cabelludo y/o al hueso (hematoma, herida cortante, fractura, etc.) y el niño/a no presenta síntomas anormales, hablaremos sencillamente de traumatismo craneal.

Pero si por el contario existen signos o síntomas de afectación cerebral, aun en ausencia de lesiones evidentes hablaremos de traumatismo craneoencefálico.

Los menores de 2 años de edad, por su contextura física (cabeza más grande en relación al resto del cuerpo y cráneo aún en formación), resultan más propensos y vulnerables a sufrir este tipo de traumatismos.

Los más grandecitos, aunque más fuertes, están expuestos a mecanismos de lesión diferentes (lesiones deportivas, accidentes de tráfico, atropellos, bicicletas...etc.)

¿Quién no recuerda acaso algunos de sus primeros “chichones”?

¿Qué signos puede presentar?

Según la intensidad y el mecanismo del golpe algunos de los siguientes signos pueden observarse: hematomas o morados, herida cortante, deformidad o hundimiento del cráneo.

  • Dolor de cabeza: Aunque es el primer síntoma y el más habitual, debes valorar sobre todo si es persistente, si se generaliza “a toda la cabeza” u otra parte distinta del hematoma o golpe. Si le impide dormir o le despierta con frecuencia.
  • Cambio de conducta: Irritabilidad o llanto que no consuela, confusión, delirios, “no se le entiende cuando habla...”, “no le salen las palabras...”, “se comporta raro...”, “él no es así...”
  • Somnolencia: Si “se duerme más y en horarios fuera de lo habitual y cuesta despertarle”.
  • Náuseas y vómitos: Aunque es habitual que presenten algún vómito, debes valorar sobre todo si son frecuentes o salen proyectados “como un chorro”.
  • Visión borrosa o doble: Puede acompañarse de molestias ante la luz o los sonidos, pupilas de diferente tamaño, mareos o inestabilidad al intentar incorporarse.
  • Amnesia y/o pérdida de la conciencia en forma repentina sin movimientos anormales (desmayo) o con movimientos descoordinados y repetitivos de cara, brazos y piernas, espuma por la boca y “ojos hacia atrás como en blanco” (convulsión).
  • Hemorragia o salida de líquido acuoso por los oídos o la nariz.

¿Cómo y cuándo aparecen los síntomas?

Los síntomas pueden aparecer en cualquier momento. Algunos aparecen, dentro de las primeras 6 horas:

  • dolor de cabeza
  • llanto inconsolable
  • irritabilidad
  • vómitos aislados
  • amnesia

Mientras otros pueden aparecer algo más tarde en las siguientes 24 horas:

  • vómitos
  • dolor de cabeza persistente
  • sueño marcado
  • visión borrosa o doble
  • convulsión

¿Tengo que preocuparme?

La mayoría de los traumatismos en la cabeza son leves (60-80%). Si fueron producidos por golpes mínimos, es muy raro que se produzcan daños o lesiones y por lo general gozan de buen pronóstico. Durante las primeras horas es posible que tu hijo esté asustado, no recuerde el momento del traumatismo, tenga dolor de cabeza o presente algún vómito aislado. Es la persistencia o el avance de síntomas lo que debe ponernos en alerta para acudir a Urgencias.

¿Qué puedo hacer yo?

Medidas iniciales:

  • Si el niño/a esta consciente, acompáñalo. Si observas un hematoma, aplica frío (hielo o similar envueltos con ropa) y si presenta una hemorragia comprime con fuerza la herida con un paño o gasa limpia hasta que sea visitado por un médico.
  • Si se queja de dolor de cabeza y no presenta náuseas ni vómitos puede administrarle Paracetamol o Ibuprofeno por vía oral y a las dosis habituales.
  • Transcurridas 2 horas sin vómitos ofrécele una dieta blanda y fraccionada.
  • Mantenlo en un ambiente tranquilo bajo la supervisión de un adulto responsable al menos las primeras 24 horas. Evita actividades que requieran de su concentración intelectual (ordenador, tv, vídeo-consola). Transcurrido dicho período podrá reiniciar el ritmo de vida normal.

¿Puedo dejarle dormir?

Si el niño tiene sueño puedes dejarle dormir, pero es conveniente despertarle cada 3-4 horas aproximadamente, para observar que despierta con la facilidad habitual y que sus reacciones sean adecuadas.

¿Cuándo ir al médico?

Ante la persistencia de los signos o síntomas anteriormente mencionados, en caso de desconocer el mecanismo del golpe (altura, intensidad, características del objeto contra el cual impactó etc.), o en caso que el niño/a sufra un traumatismo leve pero cuente con antecedentes personales de trastornos de coagulación (Hemofilia, Leucemia, etc.), debería acudir al médico o al centro de urgencias más cercano.

¿Cuándo llamar a una ambulancia?

  • Si el niño/a esta inconsciente, convulsionado o presenta una herida importante asociada (sangrado continuo, deformidad craneal, etc.).
  • Lo mismo, si el modo en que se produjo fue violento, y se sospecha una probable lesión en el cuello, no movilizar al niño hasta que lleguen los profesionales sanitarios.

¿Qué es lo que le hará (probablemente) el médico?

  • ¿Cómo se hace el diagnóstico?: Aquí los detalles cuentan. Cuéntale al médico de la mejor manera posible cómo se produjo el golpe. Esto será de gran valor para él, ya que le ayudará a decidir el mejor tratamiento para tu niño/a.
  • ¿Siempre hará pruebas diagnósticas?: Aunque en la mayoría de ocasiones no es necesario realizar ninguna radiografía, dependiendo de la evolución en algunos casos puede contemplarse esta posibilidad e incluso requerir la realización de una tomografía computarizada.

¿Cuál podría ser el tratamiento?

En caso de los traumatismos craneales leves, bastará con una exploración adecuada, una correcta observación domiciliaria y reposo bajo supervisión de un adulto responsable las primeras 24hs.

  • El frio local y los analgésicos y/o antiinflamatorios habituales como el paracetamol y el ibuprofeno son suficientes en la mayoría de casos para calmar el dolor.
  • Los casos moderados pueden requerir un período de observación hospitalaria inferior a 24horas, alternativa muy válida frente a la realización inicial de pruebas de neuroimagen, evitando así irradiaciones innecesarias.
  • En el caso de presentar una herida cortante, es posible que el pediatra o el cirujano realice una sutura para cerrar la herida y evitar así complicaciones como las infecciones añadidas.
  • Los casos graves pueden requerir el ingreso en unidades especiales, la realización de pruebas de neuroimagen (tomografía) e incluso en ocasiones una intervención quirúrgica por un especialista, el neurocirujano.

Causas (algunas) evitables

Las principales causas de golpes en la cabeza son las lesiones no intencionales (mal llamadas accidentes, dado que la inmensa mayoría de ellas son prevenibles).

Una caída por un descuido al dejar tu bebé sólo en el cambiador, no asegurar adecuadamente al bebé o niño pequeño en el cochecito de trasporte, la no utilización del casco al transitar en bicicleta, moto, quads, el no sujetar correctamente a tu niño/adolescente cuando viajas en automóvil, los atropellos en la vía pública...etc.; son algunas de las innumerables situaciones, ¡todas ellas evitables!

Cómo evolucionan

Como ya se mencionó, los traumatismos craneales más frecuentes son los leves (60-80%), no requieren pruebas diagnósticas y gozan de buen pronóstico.

En caso de traumatismos moderados y graves cuanto más precoz se actúe, mejor resultado y menores secuelas se obtendrán.

Cómo evitarlas

Previniendo las lesiones no intencionales y utilizando los medios de protección más adecuados según el contexto. Por mencionar algunas medidas:

  • evitar el uso de andadores
  • colocar puertas de protección en las escaleras
  • proteger las terrazas y balcones
  • usar casco para los deportes de riesgo
  • usar sistemas de retención infantil adecuados en cochecito y en el automóvil
  • transmitir a tu hijo desde temprana edad, las reglas básicas de seguridad vial (cómo y cuándo cruzar una calle, etc.) y procurando siempre predicar con el ejemplo.

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