La salud de los gemelos

NIÑOS MÁS SANOS

La salud de los gemelos

Pasarán tanto tiempo juntos que el intercambio de gérmenes será intenso. Aun así, su desarrollo y adaptación estarán, en la gran mayoría de los casos, dentro de la normalidad.

Luis Ruiz

11 de marzo de 2018, 07:00 | Actualizado a

Cuando decidimos tener un primer hijo nos falta tiempo para él. Le dedicamos todos nuestros pensamientos y esfuerzos. Deseamos que todo salga a la perfección: un embarazo controlado con las ecografías y los análisis adecuados, un parto sin problemas, una lactancia precoz y placentera... Los dos miembros de la pareja buscamos información y nos prometemos disfrutar al máximo de estos nueve meses.

Pero cuando en la primera ecografía nos dicen que hay dos corazones latiendo, nuestra reacción de sorpresa es inevitable. A la alegría que sentimos se une, casi irremediablemente, un punto de vértigo: la responsabilidad y el trabajo se multiplican por dos. Además, se impone un cambio de planes, ya que nada de lo que teníamos previsto va a ser igual: habitación, ropa, lactancia, coche, cochecitos, necesidades de ayuda, miedo a tener más dificultades si son dos...

Una de las preguntas que la parejas que esperan gemelos se hacen más a menudo es si por ser dos van a estar más enfermos, y si los dos van a sufrir los mismos trastornos. ¿Todo será por partida doble? ¿Nacerán antes? ¿Serán más pequeños? ¿Crecerán bien?

Antes de aportar la siguiente información útil, se hace muy necesario aclarar que el cuerpo de toda mujer cuerpo es sabio y perfectamente capaz de gestar y parir bebés múltiples. Y, aun habiendo ciertos riesgos, más habituales que en un parto singular, siempre será posible tomar las decisiones que más contribuyan con la salud de la madre y de sus bebés.

Durante la gestación

El embarazo múltiple -según el protocolo médico- es una situación de riesgo y por esta razón el número de controles que se van a realizar del crecimiento del bebé intrauterino y del estado de salud de la madre van a ser frecuentes. El volumen abdominal o la distensión del útero pueden llegar a provocar que el parto tenga lugar antes de tiempo (prematuro o pretérmino). Y, en ese hipotético caso, naciendo antes del final de la gestación, la inmadurez de los bebés puede generarles dificultades.

Cuando los hermanos son idénticos (gemelos) y comparten la misma placenta, puede darse una patología que afecta más a uno de los dos: una transfusión de sangre de un bebé intrauterino al otro. Esta circunstancia provoca que uno de ellos tenga un exceso de sangre y glóbulos rojos (poliglobulia) y el otro una anemia por falta de sangre.

Cuando este trastorno es grave a causa de la gran cantidad de sangre transfundida, las posibilidades de crecimiento de uno de los dos gemelos pueden quedar seriamente comprometidas, e incluso puede peligrar la continuidad de ese embarazo. En algunas ocasiones, la solución pasa por realizar una intervención en el interior del útero para dividir la placenta.

En los mellizos, como cada uno tiene la suya, así como en los gemelos que crecen en dos bolsas de líquido amniótico con dos placentas, esta patología no se produce al no estar comunicada la sangre de ambos niños a través de este órgano común.

El posparto inmediato

En un parto múltiple va a ser necesario adaptar algunas de las recomendaciones actuales sobre la atención al parto, como por ejemplo el contacto inmediato piel con piel con la madre. Al ser dos bebés y haber un intervalo de tiempo entre el nacimiento de uno y otro, es posible que a la madre le cueste atender al que está sobre su abdomen buscando el pecho mientras tiene las contracciones que ayudan a nacer al segundo.

El padre puede ejercer en estos momentos un papel importante: colocando al primer bebé sobre su cuerpo le facilitará una llegada al mundo mucho más acogedora.

A veces, erróneamente, para no someter a los bebés de embarazos múltiples al proceso del parto, en muchas ocasiones se recurre a la cesárea, algo que añade más complicaciones al posparto inmediato y puede afectar emocionalmente a la madre.

Si los bebés no tienen la maduración pulmonar adecuada y precisan tratamiento urgente en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), muchas madres se encuentran con que no han podido tocar ni abrazar a sus bebés recién nacidos.

A veces ni tan siquiera los han podido ver u oír, con lo que el establecimiento del vínculo puede ser más difícil.

Si esto ocurre, hay que animar a la madre para que se acerque a ver sus bebés en cuanto se recupere un poco de la intervención y esté con ánimos suficientes. En cuanto los bebés estén estabilizados, el personal del centro hospitalario deberá facilitar las condiciones necesarias para iniciar los cuidados basados en el Método Madre Canguro.

Es posible que, habiendo nacido antes de tiempo, ambos bebés necesiten que se les administre algún tipo de suplemento, sobre todo porque los depósitos de hierro no han alcanzado los niveles normales (en los prematuros se dan casos de anemia con frecuencia). Ocurre lo mismo con oligoelementos y vitaminas que, a pesar de estar presentes en la leche materna, son suficientes para un bebé nacido a término, pero no para unos recién nacidos de estas características, prematuros y de bajo peso.

Un buen desarrollo

Siendo dos y habiendo nacido probablemente antes de tiempo, estos bebés pueden tener un tamaño menor del habitual. Su aspecto, frágil y “poco hecho”, preocupa a los padres, que a veces no saben cómo cogerlos. Sin embargo, la práctica del Método Madre Canguro y el paso del tiempo les dará la soltura que les falta. En realidad, seguridad y soltura es algo que nos ha faltado a todos los padres primerizos.

Los riesgos que tienen los bebés nacidos en un parto múltiple no son distintos de los que tienen los recién nacidos antes de tiempo y con un peso menor al deseado. El riesgo sanitario no se multiplica por dos, pero sí el sufrimiento de los padres, que suelen centrar sus preocupaciones en el más pequeño o en el que tiene alguna dificultad. Eso les puede causar remordimientos al pensar que tienen abandonado al más fuerte... cuando no es así.

La posibilidad de desarrollo normal de la mayoría de estos bebés es muy alta. En muy raras ocasiones es necesario realizar tratamientos agresivos que podrían tener algún tipo de consecuencia. Hay que tener en cuenta que la perinatología es una de las ramas de la medicina que mejores datos tiene en nuestro país, aunque es cierto que en algunos casos –los niños nacen antes de la semana 30 y con un peso inferior a los 1.000 g– la posibilidad de problemas en el desarrollo aumenta.

Adaptar las gráficas

En cuanto al peso y la talla de los gemelos (ese tema que siempre preocupa a los padres y a los sanitarios, en muchas ocasiones sin motivo), posiblemente tengamos que recurrir a la edad corregida para poderlos valorar en las gráficas habituales. Si no hacemos esta corrección, nos puede parecer que siempre están por debajo de las líneas normales, algo que ocurre por el punto de partida tan bajo y no por una evolución insuficiente.

Se podría pensar que los gemelos que han tenido una vida más difícil durante la gestación y las primeras semanas tras el parto, tendrán mayores riesgos de patología al llegar a adultos. Un estudio realizado en Suecia hizo el seguimiento de parejas de gemelos nacidos entre 1932 y 1958: comprobaron que al llegar a a la edad adulta no existía una mayor incidencia de patologías que en el resto de la población. La misma investigación incluso detectó que tener un menor peso al nacer se asocia a un menor riesgo de diabetes cuando hay componente genético en la diabetes tipo 1.

Amamantar a dos bebés es posible

  • Para que dar el pecho a unos gemelos no se convierta en un desafío difícil de superar, será bueno que la madre se informe antes del parto y hable con otras mujeres que han vivido la misma situación. También será imprescindible que lo comente con la familia y las personas que la ayudarán en el puerperio.
  • Tanto la madre como las personas de su entorno, incluso las que tienen que prestarle apoyo sanitario, pueden creer que no es posible amamantar a dos bebés de forma exclusiva, que la madre no va a tener suficiente leche para los dos. Se equivocan: cuanta más leche se saque la madre, más leche va a producir.
  • Existe la posibilidad de que el parto se avance o termine en cesárea. La experiencia de otras madres también será vital en estas circunstancias. Ellas podrán explicar cómo se extraían la leche o la posición que les resultaba más cómoda para que se cogieran al pecho los dos a la vez.
  • Si el agarre es bueno, todo será más sencillo. La “única” dificultad será aprender a manejarlos.
  • En ocasiones, la madre puede tener la sensación de que todo resulta más fácil con un bebé que con el otro. Es una reacción pasajera que no debe inquietar. Para que vaya desapareciendo, conviene que la madre tenga un mayor contacto con el menos cercano –sin olvidar al otro– y se lo ponga al pecho más a menudo.

Trastornos hereditarios

  • En los gemelos –idénticos y nacidos de un óvulo–, cuando uno presenta una enfermedad por alteración de los cromosomas (síndrome de Down, hemofilia, etc.), el otro también la tendrá. No ocurre así en el caso de mellizos, ya que proceden de dos óvulos.
  • Las enfermedades ligadas al genoma pueden desarrollarse de manera distinta según la influencia del entorno. Esos factores externos determinan las características en la transformación de los genes (el fenotipo).
  • El intercambio de gérmenes será intenso. Por ejemplo, es fácil que cojan la varicela casi a la vez, ya que es contagiosa desde antes de que aparezca hasta una semana después de que se hayan secado las costras. Al igual que ocurre entre hermanos de distintas edades, el segundo puede tener una erupción más fuerte.

Artículos relacionados