Bebé tocándose la oreja

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Tapones en los oídos en bebés: ¿qué hacer?

25 de abril de 2016, 16:43 | Actualizado a

La acumulación de cera en el conducto auditivo externo puede provocar molestias y pérdida de la capacidad auditiva. Conviene sacar estos tapones, pero evitar un exceso de limpieza, ya que la cera protege el oído.

Tapones en los oídos: síntomas habituales

El niño con tapones de cerumen puede quejarse de dolor de oído, notar el oído tapado, decirnos que oye ruidos o que no escucha bien. Pero en la mayoría de las ocasiones no notarán nada, ningún síntoma, y el tapón es un hallazgo casual al explorar el oído por otro motivo.

El cerumen se forma a partir de la grasa de la piel, restos de pelos y células de descamación. Su función es proteger la piel del conducto auditivo externo de la posible entrada de agua y de cuerpos extraños que pueden dañarla. Es natural, por tanto, tener cera en el oído, y para eliminar el exceso disponemos de mecanismos de autolimpieza que la expulsan hacia fuera.

Cuando la cera se acumula en gran cantidad puede taponar el conducto auditivo externo y producir molestias. Eso sucede cuando las glándulas de los niños producen más cera de la que pueden eliminar los sistemas de autolimpieza, o porque tienen mecanismos de limpieza inadecuados que empujan la cera hacia el fondo del conducto auditivo, en vez de hacia afuera, quedando el conducto taponado.

Ni bastoncillos ni limpiar a menudo

Para evitar que se produzca más cera de la necesaria no conviene limpiar el oído por dentro con bastoncillos de algodón ni con objeto alguno. Al utilizarlos aumentamos la descamación del conducto auditivo externo, y por tanto la cantidad de cera, sobrepasando su capacidad de autolimpieza.

Al usar bastoncillos, aumentamos la descamación del conducto auditivo externo y la cantidad de cera

Tampoco conviene limpiar los oídos ni con demasiada frecuencia ni con demasiada fuerza. Podemos limpiar la cera del conducto con el dedo índice envuelto en un trocito de papel o pañuelo humedecido con aceite. En ningún caso debemos introducir un objeto de limpieza dentro del oído.

Extracción del tapón

Debemos consultar al pediatra si notamos secreción del oído, fuerte dolor, fiebre o disminución persistente de la audición. Si considera que es necesaria la extracción, es posible que nos recomiende ablandar el tapón durante unos días en casa, con unas gotas de aceite o con agua oxigenada diluida en agua normal, para que sea más fácil. En ocasiones basta con esto.

La extracción siempre debe hacerla un profesional y puede realizarse mediante irrigación, introduciendo agua caliente en el conducto auditivo, o por remoción, a través de visión directa con la ayuda de un microscopio y con una cureta o por succión.

Te puede ayudar

  • Hay niños con una predisposición a la formación de tapones de cerumen, y luego la mantienen cuando crecen. No hay que alarmarse por ello ni tampoco hay que hacer nada especial, solo mantener las pautas aconsejadas.
  • La cera ayuda a proteger el oído y no conviene alterar esa protección con una limpieza excesiva ni con algunos dispositivos que hay a la venta para ello.