La pérdida de peso de los primeros días

BEBÉS SANOS

Todas las respuestas sobre su pérdida de peso en los primeros días

La cifra oficial dura bien poco. Aun así, antes de preocuparnos por una pérdida excesiva o un retraso en su recuperación, hay que tener en cuenta otros factores, como el suero que recibe la madre durante el parto.

Adolfo Gómez Papí

21 de septiembre de 2017, 20:58 | Actualizado a

Tras el parto, si has decidido amamantarlo, empieza una nueva aventura que os dará grandes satisfacciones. Lo ideal es que podáis disfrutar del contacto piel con piel nada más nacer, lo que te permitirá conocer algunas de sus asombrosas capacidades. Porque una vez colocado desnudo entre tus pechos, tu bebé comenzará por succionar su puño (que conserva el olor del líquido amniótico, que huele exactamente a ti) y, mediante movimientos de braceo, flexión y extensión de sus piernas, succionando y lamiendo tu piel, se irá acercando a tu pecho lentamente pero con seguridad, y acabará por succionar el pezón con la boca tan abierta que te hará sentir una sensación agradable mientras ves que busca tu mirada con sus ojos.

Tardará alrededor de una hora en hacer todo ese camino, siempre y cuando estéis juntos y en intimidad. Es fácil que se mantenga despierto, en alerta tranquila, con sus ojos abiertos, una hora más. Al cabo de este tiempo, la mayoría de bebés duermen profundamente durante un período que va de las cuatro a las doce horas.

Ese sueño tan profundo es un sueño reparador: se están recuperando del cansancio que les ha causado el parto.

Sospechas infundadas

Durante esas horas de sueño profundo, y hasta la tan deseada subida de leche, es cuando a muchas madres les invade la duda de si el bebé ha comido suficiente.

  • porque no ven salir el calostro del pecho, incluso aunque se lo expriman
  • porque el bebé se pasa mucho rato succionando y no parece que trague nada
  • porque duerme mucho (o porque duerme poco)
  • porque no se queda durmiendo tranquilo en la cuna tras la toma
  • porque nadie en la familia ha podido amamantar a sus hijos
  • porque “mi madre dice que el niño está pasando hambre”, “me dicen que no lo hago bien”, “noto los pechos vacíos”...

Durante el primer día

La naturaleza, tan sabia, os ha provisto de glándulas mamarias que segregan el calostro ya durante el embarazo. Ahora sabemos que el calostro es tan valioso que tiene más grasas y proteínas que la leche madura, y que contiene vitaminas, defensas y bacterias enormemente beneficiosas para el bebé.

Pero se produce en una cantidad de 5 mL cada vez.

Casualmente, el estómago del recién nacido tiene una capacidad de 5 mL. De este modo, el bebé llena su estómago cada vez que mama. Como el primer día duermen más que comen, se calcula que ingieren entre 15 y 45 mL de alimento durante las primeras 24 horas. Y con eso tienen suficiente.

La mayoría de bebés hacen una sola deposición el primer día: el meconio, que es de color negro, es muy pegajoso y no huele. Y orinan una o dos veces.

Cambios del segundo día

Pero en las siguientes 24 horas la situación evoluciona. Muchos bebés comen más que duermen. Reclaman el pecho con frecuencia y empiezan a manifestar que necesitan el contacto permanente con su madre para sentirse protegidos y seguros. Esa insistencia en comer y reclamar contacto se puede confundir fácilmente con que el bebé pasa hambre, por lo que muchas madres se angustian. Pero hoy sabemos que se trata de un comportamiento totalmente normal y que cuantas más veces se agarre al pecho, más leche tendrá la madre cuando finalmente suba. Es, por lo tanto, una inversión para fabricar más leche.

La segunda noche suele ser una noche “movidita”. Los bebés piden el pecho y contacto, y están más nerviosos. Parece que la oxitocina que su madre les ha pasado durante el parto se ha consumido. Esta hormona les hace estar más tranquilos. Sin ella, y hasta que no tenga lugar la subida de la leche, están inquietos, reclaman, se enganchan, y a pesar de ello pueden llorar. Algunos especialistas dicen que en este período están llorando su parto. Si es así, es mejor que lo lloren acogidos por unos brazos que solos.

Durante el segundo día hacen dos o más cacas, que siguen siendo negras (meconiales).

La deseada normalidad

A muchas madres les preocupa comprobar que sus hijos pierden peso sin cesar durante los dos o tres primeros días. Creen que si están comiendo, cada día que pasa deberían pesar más. Sin embargo, hay que tener en cuenta otros factores; conocerlos evitará que se angustien innecesariamente.

Se han acordado unas cifras de porcentajes de pérdida de peso que se consideran normales: la mayoría de bebés amamantados pierden hasta un 7% del peso las primeras 48 horas, y se considera que están correctamente amamantados.

Es fácil caer en la tentación de pensar que si un bebé pierde más de esa cantidad es que la madre no tiene suficiente leche y que, por lo tanto, va a necesitar suplementos de leche artificial. Pero antes de tomar cualquier decisión hay que pensar en otras circunstancias.

En primer lugar, aquellos bebés cuyas madres han recibido muchos líquidos intravenosos durante el parto pesan más al nacer. El exceso de peso es agua, agua que orinarán durante las primeras 24-48 horas. Por tanto, perderán proporcionalmente más peso aunque estén correctamente alimentados.

En segundo lugar, las cacas pesan. Se calcula que cada deposición pesa entre 40 y 50 gramos. Lo normal es que un bebé haga una el primer día y dos el segundo (entre 120 y 150 gramos durante las primeras 48 horas). Pero ahora sabemos que cuanto más come el bebé, más cacas hace. Así, los bebés amamantados pueden llegar a hacer unas tres cacas el primer día y cuatro o cinco el segundo. Eso significa unos 250-300 gramos en 48 horas. Si hacen tantas cacas es que están comiendo más que bien.

Valoración de la lactancia

La pérdida de peso ha de ser solo un parámetro más en que apoyarnos para valorar si un bebé amamantado ha obtenido suficiente leche en las primeras 48 horas.

Felicitamos a las madres cuyos bebés hacen más de una caca el primer día y más de dos el segundo. Si, además:

  • ya están cambiando de aspecto
  • empiezan a oler y se van haciendo más amarillentas...

Es que el bebé obtiene suficiente leche, aunque la pérdida de peso supere el 7%.

Sabemos que todas las madres acaban produciendo la cantidad de leche que sus bebés necesitan si la lactancia materna es a demanda y el bebé se agarra de forma correcta al pecho.

Por lo tanto, comprobamos que ha mamado más de ocho veces las segundas 24 horas y presenciamos una toma. Si la madre no dice sentir dolor, es que el agarre es correcto. Si se queja de dolor, procuramos sugerir modificaciones en la forma de colocar al bebé o de acercarlo al pecho para que abra completamente la boca.

Nos encanta explicar a las madres que los bebés saben mamar sin dificultades si se les coloca piel con piel y se les deja alcanzar el pecho por sus medios, incluso aunque haya pasado el momento crítico del posparto inmediato. Porque se van preparando y abren muchísimo la boca antes de hacer la primera succión.

Al valorar la lactancia hay que tener en cuenta, no debemos olvidarlo, el aporte de líquidos por vía venosa que la madre ha recibido durante el parto: puede inducir a error sobre la pérdida real de peso.

Así las cosas, daremos importancia a una pérdida de peso mayor del 7-10% en un bebé que ha hecho pocas deposiciones y cuya madre no ha experimentado la subida de la leche una vez que ha llegado el cuarto o quinto día.

Del tercer día en adelante

Conocer cómo se va a comportar el bebé durante las primeras 48 horas es importante, pero las dudas que surgen se pueden consultar con el personal sanitario de la maternidad. Sin embargo, a partir del tercer día madre e hijo están ya en casa. Allí, todas las incertidumbres respecto a la capacidad de producir suficiente leche, la habilidad del bebé para succionar o si comerá lo bastante aflorarán con más intensidad.

Si solo nos guiamos por el peso, en cuánto ha perdido y en cuánto tarda en recuperar el del nacimiento, ya hemos visto que nos podemos equivocar.

  • Si la madre experimenta una sensación agradable durante las tomas (no dolor)
  • Si el bebé mama más de siete veces al día durante al menos 15 minutos (en general, entre 15 y 45 minutos) succionando con vigor
  • Hace tres o más cacas cada día de color amarillento
  • Y se queda satisfecho tras la toma...

Podemos asegurar que el bebé obtiene toda la leche que necesita. Pero cuidado, quedarse satisfecho no es quedarse dormido sin protestar, sino quedarse tranquilo, habiendo comido bien, protegido y seguro en contacto estrecho con su madre.


Cuando la curva vuelve a subir

No todos los recién nacidos siguen el mismo ritmo de recuperación.

Clásicamente se ha considerado que los bebés recuperan el peso del nacimiento al 7º día. Ahora sabemos que generalmente es así, siempre que el bebé haya perdido menos del 7% del peso que tenía al nacer. Tardar más tiempo del esperado no tiene por qué responder a un problema.

Muchas madres y pediatras se inquietarían ante un bebé de 20 días que sigue pesando menos de lo que pesó al nacer. Pero si ha perdido entre un 10 y un 12% (y hemos comprobado que la lactancia es eficaz), pueden llegar a tardar de dos a tres semanas en lograrlo.

Una pérdida de un 7-12% no es preocupante si:

  • la madre nota una sensación agradable
  • el bebé mama al menos ocho veces al día
  • succiona vigorosamente durante al menos 15 minutos
  • se queda satisfecho
  • y hace más de dos cacas el segundo día y más de tres a partir del tercero.

Factores que pueden influir

¿Quién no recuerda el peso de nacimiento de sus hijos? Incluso nuestras madres se acuerdan del nuestro.

  • Hasta ahora parecía que el peso de nacimiento era indiscutible y exacto, y que solo dependía de condicionantes genéticos: de padres grandes, hijos grandes. Era una referencia exacta, una cifra que se usaba para comparar los pesos siguentes. Se consideraba normal la pérdida de un porcentaje durante los dos o tres primeros días.
  • Actualmente sabemos que el peso también depende de factores ambientales. Por ejemplo, los hijos de fumadoras pesan menos (y son más pequeños). Y vemos niños que nacen con un peso desproporcionadamente bajo para su altura (son más largos que gordos). Aparentemente, su nutrición, que depende del aporte de sangre de la placenta, es inferior a la que debería ser.
  • Se ha comprobado que el peso también depende de la cantidad de líquidos intravenosos que recibe la madre durante el parto. La Estrategia de Atención al Parto Normal y la evidencia científica dejan claro que, en condiciones normales, no hace falta administrar líquidos intravenosos a la madre durante el parto. En cambio, puede beber si le apetece.

La subida de la leche

Desde el nacimiento hasta que el bebé empieza a obtener leche pueden pasar dos o más días, dependiendo de las circunstancias del posparto.

  • Si el bebé ha podido mamar de forma espontánea durante la primera hora y se le ha ofrecido el pecho a demanda, la mayoría de madres experimentan la subida de leche a partir de las 48 horas. Pero no es una regla fija: cada madre percibe sensaciones diferentes.
  • Es excepcional que las madres noten que la leche sale a chorro y, sorprendentemente, es lo que muchas esperan que les pase.
  • Lo más frecuente es que noten los pechos algo más pesados, más llenos y también más calientes. Pero no exageradamente llenos.
  • Otra señal de que ha subido la leche es que se percibe que el bebé traga más durante las tomas (se le oye tragar claramente) y que se queda más satisfecho, más tranquilo. A partir de entonces reclamará el pecho con algo menos de frecuencia que antes de la subida.

Artículos relacionados