Todo sobre su estreñimiento

FICHA SALUD

Todo sobre su estreñimiento

¿Por qué le pasa? Cuando ir al médico ¿Cómo podemos prevenirlo?

Helena Herrero Martínez

18 de julio de 2018, 18:42 | Actualizado a

Es la disminución en la frecuencia de las deposiciones o la dificultad para la evacuación de las mismas.

Síntomas acompañantes

Diremos que existe un verdadero estreñimiento si se dan, al menos, 2 de los siguientes síntomas de forma frecuente (durante 2 meses o más):

  • Menos de tres deposiciones a la semana.
  • Al menos, un episodio de incontinencia fecal por semana, es decir que haya salida de heces involuntariamente, algo solo valorable en niños/as con control voluntario de la deposición, en general a partir de los 4 ó 5 años.
  • Existencia de posturas o actitudes retentivas para evitar la defecación.
  • Defecación dolorosa.
  • Deposiciones excesivamente voluminosas que obstruyen el WC.

¿Por qué pasa?

El estreñimiento se produce como consecuencia de factores orgánicos o funcionales que pueden alterar la consistencia de las heces, la propulsión de las mismas a lo largo del tránsito intestinal o el almacenamiento inapropiado en dicho tránsito.

Raramente pueden existir anomalías en los reflejos que determinan el tránsito y la evacuación.

Puede ocurrir de forma ocasional, durante un corto periodo, en relación a algún cambio dietético (alimentación, consumo de líquidos) o vital; o durante un periodo de semanas o meses, causando mayores problemas y preocupación familiar.

Causas posibles

El caso más frecuente es el estreñimiento funcional y que se presenta en niños con buen estado nutricional, sin hinchazón en el abdomen y de aparición más tardía.

Se investiga:

  • el uso de alguna medicación (como algunos jarabes para la tos, medicamentos para el dolor, para el asma, para la anemia…)
  • la alimentación-hidratación
  • y la posibilidad de una infección urinaria, en particular en las niñas.

También se observan los posibles factores psicológicos, como son cambios vitales que hayan supuesto un fuerte estrés para un niño o niña, pueden desencadenar estreñimiento:

  • Retirada del pañal de manera inadecuada, repentina y exigente por parte de la familia o educadores
  • El inicio del curso escolar
  • La pérdida de un familiar o de una mascota
  • Cambios de vivienda o de escuela
  • Separación de los padres
  • O incluso, excepcionalmente, trastornos madurativos y de desarrollo

Menos frecuentemente nos encontramos un estreñimiento de comienzo muy precoz, lo cual debe hacer pensar en una causa orgánica: transtornos neurológicos o enfermedades metabólicas.

¿Qué puedo hacer yo?

Cuando ir al médico

Solicitar ayuda médica si:

  • El estreñimiento aparece en los primeros días o de forma persistente.
  • Cuando en los niños y niñas pequeños observemos actitudes evitativas para la defecación
  • Expulsión involuntaria de las heces
  • Presencia de sangre en las heces o heces con aspecto de “cinta”.
  • Molestias abdominales, vómitos y alternancia con diarrea.


Si aparece súbitamente retención de heces con dolor en la defecación, podemos observar si existen lesiones en el esfínter anal. Si se tratase de pequeñas fisuras, se pueden lavar con productos antisépticos tras la defecación, y curar con pomadas cicatrizantes.

Debemos evitar introducir objetos que puedan romperse o lesionar la mucosa del esfínter anal, como termómetros, cerillas, bastoncitos de higiene etc. El masaje abdominal en dirección de derecha a izquierda, o el estímulo externo del esfínter anal con suaves toques circulares puede ser igualmente efectivo y es más seguro.

Podemos utilizar esporádicamente laxantes que lubriquen las heces, como los supositorios de glicerina, aplicados tras las tomas alimenticias (que favorecen el reflejo de defecación), para facilitar la salida indolora de las heces retenidas.

En el estreñimiento frecuente, el uso de laxantes, su elección y dosis deben ser determinadas por el médico.



¿Cómo prevenirlo?


Para prevenir el estreñimiento, las familias y los cuidadores habituales de los niños y niñas, podemos tratar de:

  • Facilitar una alimentación lo más natural posible, especialmente durante el primer año, favoreciendo la lactancia materna.

Los recién nacidos y niños/as lactantes alimentados con leche materna suelen tener deposiciones blandas y frecuentes de forma diaria, especialmente en su primer mes de vida, luego pueden ser más infrecuentes, incluso pasar varios días sin deposición.

Los recién nacidos y niños/as alimentados con leche artificial (de origen vacuno) pueden tener deposiciones más duras y, por tanto, dificultosas en su evacuación. La familia puede observar si el cambio a otra leche de fórmula artificial mejora o no los síntomas. Si no fuera el caso, se recomienda solicitar valoración médica para descartar intolerancias a la proteína de leche vacuna.

  • Emplear alimentos caseros, siempre mejor que industriales, introducidos inicialmente en la dieta de un bebé en pequeñas cantidades y variándolos gradualmente, para poder observar la tolerancia a los mismos, especialmente cereales y derivados lácteos vacunos. Cuando los bebés lactantes comienzan con la alimentación complementaria, en torno al 6º mes, puede haber un cambio en la frecuencia y textura de las deposiciones.
  • En niños y niñas más mayores, ofrecer alimentos ricos en fibras. Los cereales integrales y legumbres son especialmente ricos en fibras, por encima incluso de frutas y verduras.
  • Descartemos mitos y falsas creencias: la manzana, el plátano, el arroz o la zanahoria no "estriñen".
  • No olvidar la importancia de tomar abundantes líquidos, evitando que estos sean azucarados.
  • Favorecer el juego y la actividad física.
  • No demorar el reflejo de defecación, facilitando que el niño o niña acuda al inodoro al sentirlo, especialmente después de las comidas principales que estimulan el reflejo gastrocólico.


¿Qué hace el médico?

El examen médico incluye:

  • exploración del abdomen, para ver si hay heces retenidas; de la columna vertebral (en la zona glútea)
  • la exploración del ano, por dentro y fuera, para valorar lesiones
  • y el tono del esfínter anal.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

  • El estudio de algunos valores sanguíneos nos permiten ver si existe alteraciones: del tiroides o paratiroides, del páncreas, del riñón, infecciones,..
  • La radiografía simple de abdomen, puede ser útil para valorar una retención fecal, y la existencia o no de alteraciones de la parte final de la columna vertebral.
  • La manometría ano-rectal sólo está indicada en los niños con estreñimiento severo, y mide las presiones en el interior del recto mediante la introducción de una sonda.

En la mayoría de las ocasiones la causa es funcional y una vez que comprendemos su naturaleza, la evolución es buena con medidas dietéticas y de estilo de vida.
En las causas orgánicas, también hay mejoría y resolución en la mayor parte de los casos, o con cirugía en casos excepcionales o con tratamientos hormonales en el caso de problemas como hipotiroidismo o diabetes.
Cuando la causa orgánica afecta al cerebro o la médula espinal, el estreñimiento requiere tratamientos de por vida:

  • Mejorando los hábitos dietéticos y tratando de favorecer la evacuación entre 5-10 minutos, preferentemente después de las comidas, de 2 a 3 veces al día.
  • Utilizando enemas, según indicación médica, para evitar el cúmulo excesivo de heces en el recto, que de producirse, favorecen el dolor y el escape involuntario de las mismas.
  • Puede ser necesario el uso regular o periódico de laxantes. Los hay de diferente naturaleza (unos que aumentan la absorción del agua, otros que lubrican las heces, o los que aumentan el tránsito intestinal), según la causa que determina el estreñimiento, y de acuerdo a la edad y peso corporal.

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