Tres expertos en microbiota te cuentan cómo cuidar vuestras bacterias beneficiosas

SALUD NATURAL

Tres expertos en microbiota te cuentan cómo cuidar vuestras bacterias beneficiosas

Louma Sader entrevistó a estos tres especialistas en microbiota en el congreso "Gut Microbiota for Health", celebrado en Barcelona.

Louma Sader

7 de noviembre de 2017, 07:00 | Actualizado a

"Adquieren las bacterias de la vagina materna"

Entrevistamos a la Dra. María Gloria Domínguez, Microbióloga de la Universidad de Nueva York:

¿Los microbios tienen algo positivo para los seres humanos?

Somos mamíferos y, como tales, nacemos llenos de las bacterias de mamá. Los bebés llegan a este mundo ya inoculados con una microbiota muy particular, la de su mamá; nacen habiendo adquirido en el canal de parto bacterias acidolácticas y luego las de la leche.

¿Es por el roce cutáneo o porque las ingieren? Tengo entendido que toman secreciones vaginales de su madre al pasar por el canal de parto.

Las ingieren, se les meten por los oídos, la piel... Salen envueltos por dentro y por fuera de ese “yogur” vaginal que tiene bacterias super-importantes, ya que son las primeras con las que entran en contacto.

Pero las aceptan sin criterio alguno de si son “buenas” o “malas”, por decirlo de alguna manera.

Efectivamente, no saben distinguir entre las buenas y las malas, pero nunca reaccionarán contra ellas porque saben que son “amigas”. Por alguna razón, los mamíferos hemos evolucionado manteniendo una diversidad microbiótica baja, y haciendo que la leche materna contenga algunas de las bacterias de la vagina de la madre para que sigan poblando el intestino del bebé, sin aumentar esa diversidad hasta finalizar la lactancia exclusiva.

Así que pasan a través de la leche.

Sí, la leche tiene unos componentes que el bebé no puede digerir, pero su función es estimular el crecimiento de algunas bacterias, como las bifidobacterias –también conocidas como prebióticos–. Estos polisacáridos están muy presentes en la leche materna y benefician el crecimiento de algunas bacterias.

Entonces, ¿los polisacáridos están allí para alimentar a las bacterias?

Así es, los bebés adquieren las bacterias de la vagina materna, del canal de parto, y luego la leche las nutre. Por eso es súper importante que los bebés no coman otra cosa que leche materna durante los seis primeros meses de vida, para así poder entrenar a su sistema inmune con el fin de que ataque a los antígenos enemigos y no reaccione contra los amigos.

¿Y qué pasa cuando un niño no es amamantado? ¿Cómo podemos ayudarlo a que su sistema inmune sepa qué es bueno y qué no?

Si la mamá no puede lactar, pues no puede, y entonces hay que buscar vías alternas, pero la primera recomendación sería no salirse de lo natural si no hay razones de peso. La lactancia materna es súper restaurativa de la microbiota, así que, si a una mamá le tuvieron que hacer una cesárea, pero después lactó, eso es mejor que si no lo hiciera.

Digamos que compensó al bebé.

Claro. La otra opción son los bancos de leche materna y mucho contacto, ya que lo natural es lo mejor porque 200.000 años de evolución no pueden estar equivocados.

Gracias Dra. María Gloria Domínguez.

Ahora entrevistamos al Dr. Robert Chapkin, Investigador de la Universidad de Texas A&M:

"La leche materna influye en el intestino"

¿Cómo se explica que un niño amamantado que duerme con sus padres no se contagie cuando la madre se enferma, o viceversa?

Ahora es bastante claro que la leche materna influye mucho en el intestino, llegando incluso a cambiar su perfil inmunológico, y es que en realidad el intestino es el órgano inmunológico primario, el más importante, al menos al inicio de la vida.

¿Se podría decir que el intestino forma su propio criterio para saber qué microbios son buenos, cuáles son malos, qué cantidad es tolerable y a partir de cuántos podría representar un problema?

Exactamente, el intestino desarrolla lo que llamamos tolerancia, su punto de referencia adecuado, y cuando ese se desequilibra el niño desarrolla una enfermedad intestinal inflamatoria o asma...

De manera que la clave está en buscar el equilibrio. ¡Qué difícil!

Lo es. Estoy seguro de que algunos médicos lo pasan mal, y por eso la experiencia es tan importante. Si hace 20 años que trabajo y he visto estos síntomas antes, sabré si la infección puede resolverse mejor sola, sin necesidad de exponer al niño a los antibióticos y sus posibles secuelas, o, por el contrario, es preferible que los tome.

¿Qué prebióticos consumimos sin saber cómo deberíamos de cuidar nuestro microbioma?

Más que de prebióticos hablamos de grupos amplios de alimentos, como, por ejemplo, los que son ricos en fibra dietética. La mejor fuente de fibra es la que obtenemos de alimentos no procesados, pero lo primero que pensaron las empresas de alimentos fue: “Si tenemos que etiquetar el contenido relativo de fibra, es porque la gente está buscando consumir más”, así que acabarán creando sustitutos eventuales e introduciéndolos en los alimentos para poder marcarlos como altos en fibra, lo cual hará sus productos más lucrativos versus un alimento no procesado. Ahí el comprador dirá: “¡Mira, una barra de chocolate con fibra!”.

En lugar de merendar una fruta

Ese es el problema con los probióticos, que la gente dice: “Voy a tratar esto con un probiótico”. ¿Uno? Fíjate en la complejidad del microbioma, ¿cómo poner un solo probiótico va a lograr algo? Y con la fibra pasa igual. Necesitamos comer muchos tipos de fibra en una sentada para obtener los máximos beneficios, tanto por la diversidad como por tomarla de forma natural.

Respecto a la leche materna, ¿crees que estamos más cerca de lograr una fórmula que la reproduzca exactamente igual?

No soy experto en la materia, pero existe mucha desinformación. Normalmente, las razones por las que no se amamanta al bebé son falsos mitos que se arreglarían mejorando su posición de agarre al pecho. Así que yo me enfocaría en darle leche materna, incluso de los bancos de leche si no se puede de otro modo, porque será mejor para él.

¡Gracias Dr. Robert Chapkin!

Y por último entrevistamos a Esther Jiménez, Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

"La mastitis puede tener su origen en el antibiótico que te administraron durante el parto "

¿Cuál es la causa de la mastitis infecciosa? ¿Es efectivo el tratamiento con antibióticos?

Las mastitis suelen aparecer principalmente en aquellas mujeres que han recibido antibióticos durante el parto.

Por ejemplo, si la madre es portadora de estreptococos del grupo B, para evitar una sepsis neonatal, que puede ser temprana o tardía, se le administran antibióticos vía intravenosa, de manera que su efecto es súper rápido y lo que hacen es matar a todas las bacterias que son sensibles, que suelen ser las que luego ejercen un efecto beneficioso, simplemente por el hecho de estar y de ocupar un sitio. Luego las bacterias resistentes a los antibióticos se quedan solas, y estas son justamente las que en general producen mastitis agudas. El principal problema de las mastitis es que hasta el momento no se hacían cultivos microbiológicos para saber qué bacteria era la que estaba causando la infección.

Y cuando en estos casos se prescriben antibióticos de amplio espectro, ¡es el pez que se muerde la cola!

En algunas ocasiones sí acertaban, pero en la mayoría recetaban los mismos antibióticos que habían sido utilizados en el parto, de manera que los microorganismos que habían provocado la infección eran resistentes a esos antibióticos de amplio espectro.

¿Cuál es el mejor modo de tratar esta infección de la mama?

Si una mastitis se pilla a tiempo y la madre viene aconsejada por su matrona, se hace extracciones, toma ibuprofeno para bajar la inflamación, etc., pues es posible conseguir salir de esa mastitis, que no hay que olvidar que es una de las principales causas de destete precoz, porque la madre sufre grandes dolores.

¿Y cómo se ve afectada la microbiota del bebé cuando se presenta un destete prematuro?

Todo el tiempo que el bebé haya tomado lactancia en exclusiva lo va a beneficiar. Ya ha hecho un gran camino, ha producido un gran cambio y ha ayudado en el desarrollo de su sistema inmunitario. Por eso es primordial que el niño tome lactancia materna en los primeros meses de vida, porque es ahí donde el sistema inmunitario está aprendiendo y se está desarrollando.

Y si durante el parto se necesitan antibióticos, ¿se puede hacer algo para contrarrestar sus efectos?

Yo creo que sí, se pueden empezar a tomar probióticos desde el día siguiente para intentar restablecer la microbiota, colonizando el intestino por otro tipo de bacterias y facilitando que esa colonización sea la mejor posible.