Mujer acompañando a otra con la lactancia

Grupos de apoyo

Como otra madre, no te entiende nadie

Los grupos de ayuda entre madres facilitan la recuperación de la maternidad entrañable y gozosa; todas se escuchan y nadie juzga

María Jesús Blázquez García

25 de abril de 2016, 19:35 | Actualizado a

"Gracias porque me habéis permitido disfrutar del regalo más maravilloso que me ha hecho la vida. Gracias porque me habéis ayudado a simplificar las cosas, a guiarme por mi instinto y a escuchar de otro modo a mi hija, y, sobre todo, gracias porque en un momento emocionalmente delicado he encontrado a mujeres entregadas, optimistas, que ofrecen su tiempo y conocimientos gratuitamente, y he renovado mi confianza en las personas, en que es posible un mundo nuevo: más bello, más simple y más humano.”

Así se expresaba María Duque, una madre aragonesa, en una carta dirigida a un periódico, para mostrar su gratitud a la Asociación Vía Láctea, que nació en Aragón hace más de 25 años y fue la primera que se creó en España con la finalidad de facilitar la ayuda entre madres durante la primera etapa de la maternidad y la crianza. Aunque comenzó su andadura como grupo de apoyo a la lactancia materna, Vía Láctea trabaja también para lograr cambios en la atención sanitaria en el parto y el nacimiento.

Estos grupos de apoyo a la lactancia, que yo prefiero llamar de ayuda mutua durante la maternidad, vienen a sustituir a la red de mujeres con la que contaban las madres en tiempos pasados. Hoy, lamentablemente, la experiencia de la maternidad se vive de una forma aislada y solitaria, que merma la agudeza instintiva de las madres. Al mismo tiempo, actos saludables como gestar, parir y criar a un hijo, han pasado de ser un asunto de mujeres a ser algo totalmente controlado por expertos, profesionales que se han formado en el conocimiento de la enfermedad y en el desconocimiento de la salud.

Beneficios del diálogo entre iguales

En los encuentros semanales de madres que organizan estas asociaciones se facilita la liberación y recuperación del deseo materno. Durante las reuniones se produce un intercambio fluido: las madres con sus bebés se disponen en círculo con la finalidad de facilitar la comunicación de igual a igual. Cada madre aprende de la otra y se atreve a expresar todas sus dudas porque no se siente juzgada.

La Asociación Vía Láctea facilita la ayuda entre madres durante la primera etapa de la maternidad y la crianza

Un estudio de las investigadoras estadounidenses Laura Cousino Klein y Shelley E. Taylor sobre las reacciones frente al estrés demostró que, en situaciones así, las mujeres liberan oxitocina, la hormona del amor y el altruismo, y que esta las impulsa a agruparse con otras mujeres y aumentar el grado de protección y de cuidados a sus criaturas. Las hembras de mamíferos que presentan un desarrollo cerebral complejo –como los delfines y los elefantes– también se agrupan en la crianza y se acompañan de otras hembras, que actúan como “comadronas”.

Algo está cambiando

Consciente del papel vital de los grupos de apoyo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda, en sus famosos “Diez pasos para una feliz lactancia natural”, fomentar la organización de grupos de apoyo a la lactancia y derivar a las madres a estos.

De todos modos, hoy las redes virtuales ofrecen otras vías de comunicación para la ayuda mutua. Por ejemplo, el foro Apoyocesáreas, creado por la psiquiatra infantil Ibone Olza, facilitó el impulso creador de la asociación El Parto es Nuestro.

¿De dónde surge esa fuerza incontenible? La psicóloga Daphne de Marneffe, en su libro Maternal Desire: On Children, Love and the Inner Life (Deseo maternal: sobre los hijos, el amor y la vida interior), describe el deseo materno, tan inconfesable, rico y poderoso como lo es el sexual, y afirma que es un deseo que hoy en día reprimen muchísimas mujeres.

Cada madre aprende de la otra y se atreve a expresar todas sus dudas porque no se siente juzgada

Para comprender la repercusión de la represión del deseo materno, es imprescindible conocer la obra de la escritora e investigadora Casilda Rodrigáñez, con ella descubrimos que una de las finalidades de la ayuda entre madres es la recuperación de la maternidad entrañable y gozosa, impulsada por el deseo.

El deseo materno tiene una base biológica. La ciencia ha demostrado el papel de la oxitocina, las endorfinas y la prolactina como sustancias impulsoras del instinto maternal. El obstetra Michel Odent, en su libro El bebé es un mamífero (Ob Stare, 2009), proporcionó luz científica al instinto maternal, un impulso que hasta entonces se había contemplado como algo inferior, asociado a los animales. Michel Odent dignificó nuestra naturaleza mamífera, aunque para algunas personas resulte difícil comprenderla, porque no es posible hacerlo desde el intelecto; solo se experimenta amando con la piel, el abrazo, la lactancia, el parto…

Las mujeres, las madres, impulsan el cambio

Las asociaciones de ayuda entre madres nacen de la suma de impulsos que brotan de mujeres que han vivido experiencias entrañables de maternidad, y también de las que han superado dificultades. Todas, en un funcionamiento conjunto al que también se van sumando paulatinamente los padres, multiplican su energía y la entregan en red para cambiar el mundo. De este modo se han impulsado los procesos de cambio favorables en la lactancia materna, el parto y el nacimiento. Aun así, todavía está pendiente la recuperación de la dignidad de la maternidad, que se contempla hoy como estorbo o enfermedad, cuando lo que realmente enferma a nuestra sociedad es la carencia de madre.

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