Disfruta del sexo y mejora tu fertilidad

FERTILIDAD NATURAL

Disfruta del sexo y mejora tu fertilidad

El libro "Fertilidad natural" (La Casita de Paz) es una propuesta que te invita a descubrir la fisiología de la fertilidad, y desde ahí saber cómo respetarla, cuidarla y favorecerla. Su autora, Virginia Ruipérez, te ofrece todas las claves necesarias para concebir una nueva vida y te acompaña en este apasionante viaje en armonía con la naturaleza, tu mejor aliada.

Virginia Ruipérez

28 de octubre de 2017, 10:30 | Actualizado a

A más placer, más posibilidades

  • El sexo más fértil es el sexo espontáneo y placentero, el sexo que se disfruta, que nace desde el deseo, la pasión y el amor. Y esto es así porque en esas condiciones se producen hormonas de la sexualidad y la fertilidad. Limitar las relaciones a los días de ovulación es negativo.
  • Una gran excitación en los hombres cuando han disfrutado de juegos sexuales preliminares, como son las caricias, los besos o el sexo oral, antes del coito con penetración y de la eyaculación, aumenta el recuento de espermatozoides, así como su calidad espermática.
  • Existe una relación directa entre las experiencias sexuales intensas y placenteras y la propia ovulación. De hecho, un buen orgasmo puede provocar una ovulación. Son ovulaciones espontáneas, independientes de la fase del ciclo y tienen una gran capacidad de concepción.

Nos encontramos con generaciones que saben más de anticoncepción que de concepción. Llevamos casi toda nuestra vida fértil pensando en la anticoncepción, disfrutando del amor y de la sexualidad, y evitando quedarnos embarazadas. Con esta información transmitida a nuestro cuerpo durante tanto tiempo, es normal que cuando se desea un embarazo cueste un poco lograrlo.

En general, pensamos que el embarazo se producirá automáticamente al dejar los métodos anticonceptivos. Y no es así. El organismo necesita un tiempo de reajuste y de activación de esa fertilidad tanto tiempo silenciada. También es importante subrayar que las mujeres damos por hecha nuestra fertilidad, incluso ni siquiera sabemos cómo sucede debido a la desconexión que tenemos con nuestra fisiología. Pensamos y nos preocupamos solo por ella cuando nos planteamos tener un bebé. Una vez la mujer ha desarrollado su carrera profesional y ha cumplido con sus expectativas es cuando realmente brota el deseo y la decisión de ser madre. Esto suele ocurrir bien entrada la treintena. Tomamos la decisión de la maternidad cuando biológicamente se ha iniciado el descenso de nuestra fertilidad. Entonces comienza a activarse nuestro reloj biológico y queremos un bebé. ¡Y lo queremos ya!

Estamos muy acostumbradas a tener el control sobre nuestra vida y sobre nuestra fertilidad, y por eso cuando el embarazo se hace esperar surge una gran impaciencia y desasosiego.

En este momento es vital comprender que es normal que el embarazo necesite un tiempo para llegar y que a la naturaleza no le gustan las prisas. Es esencial ser paciente y recordar una cita del libro del Talmud, que dice: “Las cosas más bellas se consiguen con paciencia”. Se trata de recuperar esa sabiduría innata de todo aquello que favorece la vitalidad y la vida, esa filosofía olvidada en nuestros días.

Las emociones durante la preconcepción

Pero es necesario preparar también las emociones durante la preconcepción. Esas emociones que podréis experimentar en vuestro camino hacia la concepción son cambiantes. Al comienzo, la decisión de la pareja de tener un hijo se hace muy intensa y emocionante. Es maravilloso y ambos os envolvéis de amor. El sexo es fantástico porque ya no hay cautela, y os lanzáis alegres como el viento a disfrutaros. Quizá solo tras unos meses sin concebir se comienza a pensar que puedan existir dificultades.

Empieza así un ciclo de altibajos emocionales. En este momento es necesario tener presente lo que dicen las estadísticas, que muestran que la media de concepción en la pareja es de nueve meses a un año. Por ello, intenta disfrutar de este tiempo de búsqueda, no tengas prisa y no lo hagas solo con el objetivo de ser mamá o papá: recreaos como pareja en el deseo y la pasión, en la necesidad de ser amados y en la ilusión de querer ser padres.

Intenta disfrutar de esta nueva cualidad libre de vuestro amor y sexualidad.

Recuerda que en la búsqueda de un embarazo es importantísimo evitar la ansiedad, el estrés y relajarse. Si tienes dificultades para mantenerte tranquila y con la mente positiva, busca apoyos.

Hay infinidad de recursos que te pueden ayudar, como:

  • el yoga
  • el taichi
  • un deporte
  • o la búsqueda de placeres como los masajes.

Intenta rodearte de pensamientos y emociones positivas y sanadoras. Deja pasar el miedo, que también es un protagonista natural de vuestro proceso. Evita pensar que tenéis problemas, no te centres en lo negativo. Es esencial recrearse con aquellas emociones y pensamientos positivos. Visualízalos, apártate de los juicios negativos y cultiva el optimismo.

Disfruta de la experiencia

También es importante ampliar la mirada hacia la sexualidad, descubrir y comprender su verdadera esencia, su poder emocional y espiritual. La sexualidad es un regalo de la naturaleza, es sagrada y es fuente de gran energía de unión. Se trata de reconocer esta dimensión, de entregarnos a su vivencia. Disfrutad desde la primera caricia, conoced lo que es para el tantra el acto sexual: fundirnos con el otro, hacernos uno, abrir el corazón dejando que transcurra la respiración, descubriendo la gran medicina que es respirar el uno junto al otro.

Hoy, como tantas cosas, hacemos el amor desde la mente, desde la idea y nos perdemos todo lo demás, nos perdemos toda su esencia. Por ello, hay que descubrir y disfrutar de la experiencia que brinda una sexualidad plena, placentera y satisfactoria. Y, por supuesto, no olvides que la sexualidad favorece la fertilidad. Nuestra sexualidad está bioquímicamente escrita, traducida en hormonas. La sexualidad estimula directamente al hipotálamo para que este segregue las hormonas que inducen a su vez a la hipófisis a producir las hormonas sexuales que actuarán sobre el ovario para la ovulación y sobre el testículo para la formación de esperma. Tanto el deseo sexual como el orgasmo se traducen en hormonas, que ponen en marcha la biología de la fertilidad. Por ello se deben facilitar los encuentros amorosos, favorecer el encuentro sexual y hacer el amor todas las semanas al menos dos veces, independientemente de en qué fase del ciclo se esté.

La única receta es hacer el amor siempre que apetezca y que se realice con mucho deseo y amor.

Para saber más

Te recomendamos seguir profundizando en libro "Fertilidad natural" (La Casita de Paz), del que se han extraído estas palabras de su autora, Virginia Ruipérez.

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