Mujer practicando hipopresivos

Ejercicios posparto

Los hipopresivos, un buen ejercicio para nosotras

La Gimnasia Abdominal Hipopresiva es una técnica que fue creada para la rehabilitación después del parto. Descubre sus ventajas frente a los abdominales clásicos

Anna Abelló Pla

25 de abril de 2016, 19:35 | Actualizado a

Es una técnica desarrollada por el Dr. Marcel Caufriez en los anos ochenta. En un principio, la Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH) fue creada como herramienta para la rehabilitación después del parto, pero con los años se han ido descubriendo nuevas aplicaciones.

Su método nació cuando se dio cuenta que, realizando ejercicios abdominales tradicionales, sus pacientes tenían más problemas relacionados con el suelo pélvico que aquellas mujeres que no acudían a sus sesiones.

¿Qué son los hipopresivos y cómo nos ayudan?

Primero, desarrollo la técnica de la Aspiracion Diafragmatica y, posteriormente, la aplicó a lo que ahora conocemos como Gimnasia Abdominal Hipopresiva. Estos cursos, hasta hoy, han sido impartidos exclusivamente a profesionales de la salud como fisioterapeutas o comadronas.

¿Qué tienen de malo los abdominales de toda la vida?
Nos referimos a abdominales “clásicos” cuando hablamos de esos ejercicios donde, voluntariamente, movemos y elevamos el tronco y/o la pelvis para acercarlos, o contraemos la musculatura abdominal sin realizar ningún movimiento. Cuando realizamos estos abdominales clásicos estamos haciendo un ejercicio hiperpresivo.

Las mujeres suelen tener el periné más flojo y eso es algo que hay que tener en cuenta

¿Qué significa esto?
Que estamos aumentando peligrosamente la presión dentro de nuestra cavidad abdominal, repercutiendo en su musculatura y en el periné.

Y ¿cuál es el problema?
Este aumento de presión debilita la musculatura, tanto de la faja abdominal como del suelo pélvico. Para entender bien este concepto debemos pensar en la cavidad abdominal como si fuera un globo; si todas las paredes del globo están bien (tienen la misma resistencia), al aumentar la presión dentro esta se distribuye de forma homogénea, pero, si una zona está más débil, toda la presión se concentra ahí. Las mujeres suelen tener el periné más flojo y eso es algo que hay que tener en cuenta.

Con los abdominales clásicos, si una zona está más débil, toda la presión se concentra ahí

Por otro lado, este aumento de presión disminuye la vascularización (la sangre que llega a la zona) y hace que el diafragma, nuestro principal musculo de la respiración, se acorte y se mueva considerablemente menos. Si el diafragma no se mueve lo suficiente, tenemos que usar otros músculos para que lo ayuden y esto, al final, acabara provocando que nos cansemos más y antes. La falta de movimiento diafragmático, además, contribuirá a que nuestra circulación sanguínea sea peor.

¿Por qué los abdominales hipopresivos son mejores?
Provocan una contracción refleja de la faja abdominal y del suelo pélvico, es decir, conseguimos trabajar esta musculatura sin contraerla directa y voluntariamente, utilizamos otros mecanismos para que realice su trabajo. ¿Cómo? Usamos técnicas posturales asociadas a una apnea al final de la respiración provocando un efecto de succión que contrae esta musculatura.

Conseguimos no solo no aumentar la presión abdominal, sino disminuirla normalizando así el tono de nuestros músculos antigravitatorios (los que nos mantienen la postura) y aumentando el tono de la faja abdominal y del suelo pélvico.

Con los hipopresivos trabajamos la musculatura sin contraerla directa y voluntariamente

¿Qué conseguimos con esto?
Normalizando el tono muscular mejoramos la postura y la reeducamos, reposicionando nuestro centro de gravedad donde debería estar, efecto que, por ejemplo, es muy importante después del parto puesto que durante el embarazo las mujeres adoptan una postura muy característica que se tiene que corregir después de dar a luz.

¿Y la “barriguita” que nos sobresalía?
Reeducando las presiones abdominales evitamos que nuestras vísceras empujen hacia delante y hacia fuera, consiguiendo que los órganos internos se recoloquen.

¿El efecto visible?
Un vientre plano y una reducción del perímetro de la cintura. Pero la cosa no acaba aquí. Un suelo pélvico tonificado y sano nos prevendrá las incontinencias y los prolapsos (caídas de los órganos pélvicos), y hasta nos mejorara la percepción sexual puesto que el aumento de vascularización de la zona nos mejorara la sensación en la zona genital.

El aumento de vascularización también nos mejorara la circulación, en especial en las extremidades inferiores. Los abdominales hipopresivos contribuyen a la relajación del diafragma aumentando así nuestras funciones respiratorias.

Beneficios de estos ejercicios

  • Aumentar el tono de reposo de la musculatura de la faja abdominal y del suelo pélvico.
  • Disminuir el perímetro de la cintura.
  • Normalizar el esquema corporal.
  • Normalizar las presiones de las zonas torácica y abdominal.
  • Aumentar y regular la circulación y la vascularización.
  • Mejorar el rendimiento anaeróbico.
  • Reducir las lesiones musculares y articulares derivadas del ejercicio físico y/o del deporte.
  • Prevenir los prolapsos (o caídas) de los órganos abdominales producidos por la practica deportiva.
  • Evitar las lesiones abdominales generadas por el ejercicio físico.
  • Regular el sistema neurovegetativo.

Necesitas 20 minutos al día para notar beneficios

Pero, por desgracia, no todo el mundo puede realizarla. Se considera contraindicado que aquellas personas con hipertensión arterial la realicen porque estos ejercicios estimulan el sistema parasimpático (sistema nervioso neurovegetativo) y éste sube la tensión. Tampoco esta permitido realizar ejercicios hipopresivos durante el embarazo.